sábado, 10 de diciembre de 2011

Poema Cherokee


"No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no duermo.

Soy un millar de vientos que soplan y sostienen
las alas de los pájaros.

Soy el destello del diamante sobre la nieve.

Soy el reflejo de la luz sobre el grano maduro,
soy la semilla y la lluvia benévola de otoño.

Cuando despiertas en la quietud de la mañana,
soy la mariposa que viene a tu ventana.

Soy la suave brisa repentina que juega con tu pelo.

Soy las estrellas que brillan en la noche.

No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no he muerto."

jueves, 24 de noviembre de 2011

Edito y fulmino el post melodramático que ocupaba este lugar. Lo cambio por la frase que me decía Eva en los comentarios:

"Pon un pie delante del otro. Tú sólo pon un pie delante del otro y sigue andando. Y no pienses en nada, sólo sigue andando".

domingo, 18 de septiembre de 2011

O malo o débil

"Pienso que si existiera un Dios, habría menos maldad en esta tierra. Creo que si el mal existe aquí abajo, entonces fue deseado así por Dios o está fuera de sus poderes evitarlo. Ahora, no puedo temer a un Dios que es o malicioso o débil. Lo reto sin miedo y me preocupan un comino sus rayos".
Marqués de Sade (1740-1814), escritor y filósofo francés. 

martes, 6 de septiembre de 2011

Una viñeta sin viñeta

De una viñeta de "El bueno de Cuttlas", de Calpurnio, que no he conseguido encontrar en internet. Transcribo el diálogo entre cuatro amigos que toman algo en un bar:

-Una vez pasé un mes en el desierto, sin agua, y alimentándome únicamente con arañas venenosas.
-Caramba...
-Pues yo, en una ocasión, combatí y aniquilé a más de doscientos kukusklán, armado con un cuchillo de postre, de esos con la punta redondeada.
-Carambolas...
-Yo crucé el Mississipi buceando bajo una espesa capa de hielo, con una piedra de 150 kilos que los sioux me habían atado a la espalda.
-Carámbanos...
-Pues yo...  Yo... Una vez descendí a los abismos de interior, hasta el fondo, nunca nadie cayó tan bajo. Allí, solo y desnudo, me enfrenté a mi yo maligno, el extremo más perverso.
...
-¿Y?
-¡Y aquí estoy!
-¡Wao!
-¡Increíble!
-"Las cicatrices nos recuerdan que el pasado fue real"
-¿John Wayne?
-Hannibal Lecter.

domingo, 21 de agosto de 2011

Invictus

Escrito por William Ernest Henley en el 1875.

Fuera de la noche que me cubre,
Negra como el abismo de polo a polo,
Agradezco a cualquier dios que pudiera existir
Por mi alma inconquistable.

En las feroces garras de la circunstancia
Ni me he lamentado ni he dado gritos.
Bajo los golpes del azar
Mi cabeza sangra, pero no se inclina.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Es inminente el Horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.

Lo conozco desde hace tiempo, pero no está mal recordarlo de vez en cuando. 

viernes, 5 de agosto de 2011

Caricias

Tras un rato en el que lo único que se oye son las teclas de nuestros teclados dice:

-Me gustó lo que hiciste cuando entraste.

-¿Qué?

-Cuando te abrí la puerta me pasaste la mano por el cuello.

Intento recordar. Llegué cansada y dolorida, con ganas de tirarme en el sofá y levantarme sólo para meterme en cama. Tengo llaves, claro, pero me encanta que si me ve llegar me abra la puerta. Entré entre lamentos y quejas sobre el mal día que había tenido. Fue un gesto rápido que apenas recuerdo salvo porque aún tengo en la memoria de los dedos el tacto de su barba. A veces detalles que nos parecen insignificantes alcanzan un valor inesperado en ojos de otro. Espero que nunca se me olvide como se saluda con afecto, incluso en un día de perros.

lunes, 25 de julio de 2011

La naturaleza y sus cosas

Leo en Amazings:

"El petirrojo es un ave migratoria que utiliza como brújula magnética unas proteínas llamadas criptocromos situadas en la retina de sus ojos"

Y vuelve a mí la idea de que todo lo que nos rodea es demasiado bonito y sorprendente para que nadie pudiese diseñarlo. A mí desde luego no se me ocurriría crear pájaros con brújulas en los ojos, algo así sólo puede nacer del azar. Me encanta.

domingo, 17 de julio de 2011

Controlando el miedo, todo vale

Siempre se me antojó extraña la tendencia de la gente a echar mano de los rezos y plegarias cuando pasa un mal momento. Ya de pequeña encontraba todos los ritos católicos (son los que conocí) pomposos, superficiales y sin demasiado sentido. No me refiero al hecho de las celebraciones con nosécuántos invitados, me refiero a ideas como tener que asistir a misa todos los domingos, tener que confesar tus pecados a un señor intermediario, el hecho de que si no estabas bautizado el buen dios no te acojía en su seno... Pero sin duda, lo que más me chocaba era la cercanía a la religión que todo el mundo mostraba a la hora de una tragedia. El miedo, el encontrarse al borde del precipicio, el ver lo vulnerables que somos, les hace buscar cualquier cosa a la que agarrarse y que les haga sentirse menos perdidos, menos a la deriva, menos vulnerables a los giros del azar, más seguros y a salvo, en definitiva. 

Hace muchos años que acepté que soy incapaz de seguir ninguna religión, qué se le va a hacer, la fe no habita en mí, y de hecho, si rezara, rezaría para que este fuese un mundo sin dioses, igual que otros rezan para que no haya tsunamis ni terremotos, me parecen igual de dañinos. 

Mi amiga A. murió cuando yo tenía dieciocho años. Por entonces yo estaba despertando de una depresión, después de unos años en los que no prestaba más atención que a mi interior, oscuro y frío. Salí del agujero para darme de bruces con su enfermedad y, poco más tarde, su muerte. Sobretodo desde entonces quiero creer que hay más vida que la terrenal. Que no todo se acaba. No creo en un ser supremo pero sí en la existencia del alma, porque quiero creer que todo lo que ella fue no ha desaparecido. Y, desde entonces, cuando lo trágico me alcanza, mientras otros tienen a un dios en su mente, yo la  tengo a ella. Le pido ayuda, que me guíe un poco, que me traiga suerte (a veces más justicia que suerte), que me dé fuerza, que no me olvide, igual que yo no la olvido a ella después de doce años de su marcha.

Cuando estoy preocupada por algo muy importante, siempre me acuerdo de ella. Entonces me coje de la mano y me dice que esté tranquila, que todo saldrá bien. Y yo me relajo y pienso con calma qué puedo hacer. Imagino que algo así debe de sentir la gente creyente cuando se confía a dios. Imagino que todos necesitamos un rayito de esperanza para seguir adelante en los malos momentos. 


domingo, 12 de junio de 2011

Mimo

Si hay algo peor que salir de viaje y pasarte conduciendo todo el fin de semana mientras piensas de vez en cuando lo bien que estarías en casa tirada en el sofá con los gatos viendo una buena serie y bien surtida de chocolate y helado es... conducir viendo sus huellitas en el parabrisas, recordándotelo todo el tiempo.

lunes, 6 de junio de 2011

Los indignados

Mi gato A. me hace una llave de lo más efectiva para inmovilizarme. Se enrosca en mi regazo y así, a lo pacifísta, es capaz de tenerme un par de horas sentada y quieta. Sabe que si intentara levantarme y le interrumpiese su sereno sueño me convertiría ipso facto en estatua de sal de puro remordimiento. Y así estaba yo, sentadita y estirando el tiempo en beneficio de mi bello durmiente, viendo uno de esos programas en los que ponen un montón de pequeños recortes con lo más interesante de la semana.

El problema de pasar por una de mis épocas de aislamiento es que a fuerza de no ver la tele  ni leer periódicos intentando encontrar la felicidad del ignorante (no suele funcionar) es que cuando vuelvo a escuchar el mundanal ruído la hostia es considerable.Sin saber que existía seguí al movimiento 15-M, votando a un partido minoritario, lo hago desde hace años. Lo poco que sabía es que había gente muy indignada que estaba acampando en diversas plazas españolas. En ese programa, entre imágenes de shows medio amañados dónde una parejita se entera de que son hermanos, otro se mete la leche del siglo haciendo el indio con el monopatín y un gato ninja ataca por la espalda al perro mastín de la familia, me encontré con unas imágenes de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana metiendo porrazos a diestro y siniestro a los manifestantes, que no son simplemente okupas de la vía pública que están allí para dar por saco porque tienen mucho tiempo libre y no quieren trabajar (ésto lo he escuchado de boca de una chica de treinta y pocos, boquiabierta me dejó, mi abuela habría resultado de mentalidad más abierta y tolerante). La excusa era limpiar la plaza, cosa urgente donde la haya, que llevan sólo dos semanas pero todos sabemos que así empezó la peste bubónica antes de que las ratas se los comieran a todos. Indignada me puse yo, mientras me limpiaba los mocos y las lágrimas con rabia, al ver repartir leña como si en un país tercermundista estuviésemos, uno de esos países de dictadura represiva que anula la voz del pueblo si la alza un poco. No conviene, no, no conviene tener a unos cuántos recordando a los demás la mierda en la que estamos metidos. Lo que conviene es que estemos todos anestesiados, que nadie piense, ni reflexione, ni razone, y si lo hace que lo haga en su casa, no en medio de la plaza contaminando con sus ideas revolucionarias, implantando pensamientos de sublevación en el resto.

No entiendo un carajo de política, no sé quién dió esa orden, no sé quién marcó los límites o, más bien, quién dió carta blanca a la violencia... Gente, a mucha de la cual le deba el voto Zapatero, así se lo agradece, que simplemente protesta porque la mierda nos está llegando al cuello, porque quieren trabajar, porque quieren que se castigue la corrupción política, porque quieren coherencia en tiempos de crisis y que si hay que bajar sueldos que se empiece por los de los cargos políticos... por eso se les parten los dientes. El que mata a su exmujer, el que abusa de su monaguillo, el que estafa millones... esos no recibirán en toda su vida la mitad de leches que recibieron algunos de aquellos jóvenes. Me indigna, definitivamente me indigna que se corte de esa forma el derecho a protestar. Decía una señora "Es que la plaza no es de ellos, no pueden acampar aquí como si fuese su casa..." Seguramente ella tuviese trabajo, un sueldo que mensualmente le alegra la cuenta del banco... quizás si no lo tuviese y se la pasase comiendo arroz y pasta cambiara un poco su forma de ver las cosas. 

En Islandia, que al parecer también sufrió una gran crisis, van a juzgar a algunos de sus políticos por negligencia. Ojalá aquí pasase lo mismo.



sábado, 30 de abril de 2011

A veces es imposible comunicarse

Ya conozco esa sensación desde hace mucho tiempo. Sin embargo, cada vez que me la encuentro de nuevo me sigue impactando como si me fuese desconocida.

El vacío. La tristeza. La melancolía del que sabe que todo pudo haber salido bien con un poquito que la suerte acompañara. La terrible certeza de que por mucho que hable y me explique no transmito lo que quiero decir, algo de simplicidad pasmosa que en mis manos se complica más y más.

Me decía B. hace poco. "Me gusta leerte, me gusta cómo te expresas..." Tan simple y natural como eso. Sentirse apreciada sin necesidad de frases azucaradas. Eso es lo que necesito, lo que intento transmitir, comunicar.

A veces en los momentos de insomnio,  si me da por chatear uso como nick Isla. Siempre hay alguno que me dice: "Qué pasa Isla... ¿estás aislada?" Pues sí, señor desconocido, pues sí, lo estoy.

viernes, 15 de abril de 2011

Retrotecnología

El novio de mi amiga aprovecha la excusa y saca la tablet para mirar los horarios de los cines, después nos enseña, emocionado, un juego en la Nintendo en el que se ve la realidad llena de seres animados. El que está sentado a mi lado en la sala de espera saca un e-book. El que va delante mía en el autobús envía un mail desde su Blackberry al tiempo que yo maldigo el teclado táctil de mi móvil (endiablado artilugio). El vecino sale a correr con su iPod cargado de canciones rockeras.  El hijo del otro vecino habla con sus amigos de Xbox, Wiis y Playstations mientras yo riego mi minijardín y me pregunto qué es un joystick y si me servirá para disparar ahora que por pirmera vez en mi vida tengo interés en los videojuegos y quiero aprender a matar zombies desde el portátil.

Rodeada de tanta tecnología, que no me desagrada sino que me sorprende, pienso en qué aparato tecnológico salvaría en caso de producirse un fatídico incendio en mi casa. El teléfono fijo. Lo compré en una web de segunda mano alemana. Me encantan los objetos vintage, o retro, o viejos, como quieran llamarles. Se fabricó en los años sesenta, tuve que cambiarle la clavija para adaptarle la actual. Es de rueda, de un color naranja alegre y descarado, con los números blancos sobre fondo negro. Aún trae escrito en el disco el número de la primera linea a la que lo conectaron, con los números de emergencias de la ambulancia y los bomberos bajo las palabras en su idioma original "notruf" y "feuer". Suena con un timbre que algunos califican de horrorroso y que a mí me parece único aunque estremecedor y que casi me mata los dos gatos de un infarto la primera vez que lo oyeron (y la segunda). 

No sé porqué me gusta tanto lo imperfecto y diferente.

viernes, 8 de abril de 2011

Y aún resistimos

Que mi compañía telefónica me ha regalado un móvil nuevo, que falta me hacía, que el otro era del medievo, a cambio de que me quedara no sé cuánto tiempo más, y yo encantada, claro, que ellos no sabían que me iba a quedar igual. Es una empresa de mi tierra, tiene los coches de los del servicio técnico a lo animal print: cebras, leopardos... si quiero me atienden en gallego, tienen una publicidad original y divertida... y encima doy por culo a timofónica, timofone y cualquiera de las grandes. Nada más podía pedir. Bueno, sí, un móvil que no boicotee a la gente que escribimos los sms respetando los acentos.

El hdp del móvil que me han dado se cobraba 90 caracteres por cada tilde que ponía, lo que hace una media de tres o cuatro sms cuando yo pensaba que enviaba uno. Así que, señores, vigilen su móviles y, en caso de ser necesario, vayánse a ajustes de mensajes y deshabiliten la opción "quiero que me sablen".

No conseguirán vencernos a los que nos gusta escribir correctamente. Seguiremos siendo piratas del acento en los oceános del lenguaje sms.

miércoles, 6 de abril de 2011

De ayudas kármicas

Una chica con la que trabajé el verano pasado me llamó para pedirme un favor. Está en una situación complicada y en ese aspecto en cuestión soy una de las pocas personas que puede ayudarle. Me lo pensé y, aunque prefería no tener que hacerlo y me podía traer problemas a mí, le dije que contara conmigo.

Mi madre, cuando lo supo, puso el grito en el cielo. Qué cómo se me ocurría juntarme con esa gente (esa chica tiene problemas con las drogas), que me iba a meter en líos, que... Yo intentaba explicarle que creo que si está a mi alcance echar una mano a alguien, ¿por qué no hacerlo? El daño que puedo evitar es mucho mayor que la molestia que me causa a mí misma hacer el favor. Me parece egoísta no ayudar a alguien que te necesita simplemente por comodidad. 

Y en el medio de mis explicaciones más zen, kármicas y buen rollistas, veo que me mira con los ojos poco menos que vidriosos para a continuación decirme con voz lastimosa:
-¿Y a ti quién te ayuda? Con toda la ayuda que tú necesitas...
Hubo unos segundos de silencio y hasta juraría que pasó una de esas plantas rodantes que cruzan en los duelos del Oeste.

Cada vez estoy más segura de que la realidad que yo veo y vivo no es la misma que la de los demás. No sé en qué puedo necesitar yo ayuda, me considero una persona bastante afortunada. No hay ni un aspecto de mi vida que se haya desarrollado de forma normal o habitual, nada que haya resultado fácil y sencillo,  pero aún así, no me considero una persona desgraciada, con mala suerte o, mucho menos, que necesite ayuda de nadie. 

Quizás sea una ingenua pero creo que todo lo que quiero conseguir, todo lo que deseo, está a mi alcance. Mientras otros me ven en el papel de víctima a la que hay que rescatar yo miro al mundo y creo que, a pesar de todo lo que me ha pasado, puedo sobrevivir en él por mí misma. Con quejas y lloros, miedos y temores, pero lo estoy haciendo ya.

martes, 5 de abril de 2011

Recogiendo gatos del asfalto

Cerca de mi casa hay una colonia de gatos. Cerca de mi casa hay desde hace unos años una calle por la que se debe ir a 50 pero se va a 80. Desde entonces cerca de mi casa también hay a menudo gatos atropellados.

Creo que todo empezó con un gato muerto en el medio de la carretera que con el paso de los días y los coches se fue convirtiendo en una masa sanguinolenta. Un ser tan hermoso aniquilado y despedazado. Primero por alguien con no muchos reflejos o con demasiada maldad como para pisar el freno. Luego por otros con demasiada desidia como para esquivar su cadáver. 

Pocas semanas después me encontré con los restos de un gato al lado del contenedor. Ya no quedaba gran cosa del animal que fue, sólo un pellejo sucio apenas reconocible. Lo miré y sentí mucha pena. Quizás nunca nadie le acarició o le dedicó una palabra agradable, quizás alguien aún lo está esperando, quizás murió solo y con dolor... Supuse que mejor que dejarlo tirado en la acera era meterlo dentro del contenedor pero fuí incapaz. No es basura, ni siquiera muerto, por mucho que algunos no tengan reparos en tirar animales vivos junto con las sobras de la cena... no, no son basura. No sabiendo qué hacer lo dejé allí.

Esa noche llovió muchísimo. Yo estaba en cama, con los ojos abiertos de par en par mirando la oscuridad,  pensando en aquel pobre animal, en lo que quedaba de él, mojándose, encharcándose, quedando aún menos reconocible la esencia de lo que un día fue, sin que hubiese un alma compasiva que le salvara, por lo menos, de la lluvia, ni siquiera yo. Al día siguiente pasé con el coche y lo recogí. Lo enterré a escondidas en la finca de mis padres. 

Tiempo más tarde una de las gatas de la colonia había tenido cachorros. Los había visto crecer a los cuatro, jugar reptando por los troncos de los árboles, echar carreritas entre ellos por el césped... ya sólo quedaban dos. Uno había muerto pero enseguida lo retiraron, el otro lo encontré yo. Lo enterré cerca del que había recogido al lado del contenedor. 

Cuando no puedo llevármelos los retiro y los dejo en el césped o en la acera, para que por lo menos no los destrozen y sigan siendo lo que son, animales bellos y libres. El que recogí hace tres días aún estaba caliente. Diez minutos antes de que yo llegara probablemente ni siquiera se la había ocurrido la idea de intentar cruzar la carretera. Llegué a casa y, como con los otros, lloré. Supongo que me he atado para siempre al alivio de rescatar sus cuerpos junto con el látigo de la tristeza y la impotencia.

Intento que la gente no me vea pero no siempre lo consigo. No sé qué pensarán. Quizás que estoy loca, quizás que qué asco tocar al bicho, quizás que a quién le importa un gato, que los hay a montones. 

Yo quiero pensar que enterrar gatos alrededor de la planta de hierbaluisa sirve para algo.

martes, 29 de marzo de 2011

Va de religión (abstenerse creyentes)

Como estoy en una de mis épocas dónde alterno la fase "no te duermes hasta cinco minutos antes de levantarte" con "te duermes tan pronto te metes en cama pero despiertas a las cinco de la mañana (y no vuelves a dormirte)" pues... veo mucha mierda en la televisión. Ví La Noria, pero sólo porque me gusta Jordi González, me parece atrevido pero respetuoso, es inteligente y rápido, tiene algo que me atrae. En el debate del final del programa nombraron el hecho de que hace un par de semanas varias estudiantes de la Universidad Complutense hicieron una protesta en la capilla de la Universidad desnudándose de cintura para arriba. 

En el debate de este programa lo reducían todo a que era una muestra de rechazo de gente atea a las creencias de los demás. Alguno decía que los ateos éramos unos intolerantes y blablablá. El debate pasaba de puntillas por la noticia ésta y se centraba en si la iglesia debe reformarse o no. 

Personalmente me importa una mierda si la iglesia se moderniza o no porque lo que creo es que debería dejar de existir, junto con todas las otras religiones.  No traen más que frustración, odio, miedos y un alivio opiáceo al dolor a base de envolverte en una realidad paralela inventada por los hombres.  Si un niño cree en la existencia de Superman todos intentarán desengañarle pero si cree en dios... todo cambia porque hay mucha más gente igual de engañada que cree en lo mismo. Hay exactamentente las mismas pruebas para creer en Superman que en dios pero creer en lo segundo está mucho mejor visto. Un amigo invisible más.

Me voy del tema. La protesta de la Universidad Complutense no fue llevada a cabo para despreciar unas creencias diferentes a las de las chicas que enseñaron las tetas. ¿Por qué sólo mujeres? Por cosas cómo ésta, que la iglesia aún defiende con la boca pequeña:
“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.”
1 Corintios 14: 34 & 3
No estaban allí sólo como ateas, estaban como estudiantes. La religión tiene que estar bien alejada del conocimiento, porque lo limita, lo persigue, lo tergiversa y modifica a su antojo. Galileo, Isaac Newton, Leonardo da Vinci, Copérnico, Miguel Servet... todos perseguidos porque sus teorías no convenían a la iglesia. Y no hace falta ir tan atrás, en la actualidad son muchos los frentes que hay abiertos entre Ciencia y religión, cuatro siglos después seguimos en las mismas, sólo que por suerte ahora no tienen hogueras, y no por falta de ganas. La Universidad debe ser un lugar de adoración al conocimiento, a la cultura, a preguntarse los porqués y a dar respuestas basadas en pruebas y no en cuentos estúpidos que intentan volverte borrego y sumiso. La Ciencia nos salva, una y otra vez, del dolor, de enfermedades, o por lo menos las hace más llevaderas, también nos hace la vida más cómoda y fácil, más segura, más feliz. Da respuestas a hechos que un día nos parecieron inexplicables, cuenta la historia del planeta leyendo las huellas que hemos dejado en él todos los seres vivos que lo habitaron y los procesos que aquí han ocurrido. ¿Qué hace la religión? Difunde que una mano mágica nos colocó sobre la corteza terrestre cuando hay un montón de hechos que prueban la existencia de un proceso evolutivo. Exige que la gente muera con dolor, aún cuando hay posibilidades de acortar el sufrimiento. Quiere que las mujeres no podamos decidir cuando queremos ser madres, y para ello muestran bebés de un año haciéndolos pasar por un feto de dos o tres meses, que realmente no es más que un corpúsculo de células con menos conciencia y cerebro que un mejillón. Niega al mundo las increíbles y maravillosos avances que las células madre prometen a la medicina... Limita, persigue, tergiversa, modifica. La iglesia es veneno para la Ciencia, para el avance... no quieren una población sin enfermedades, sin dolor, sin sufrimiento, quieren seres atormentados de vidas desgraciadas que estén dispuestos a meter la cabeza bajo su zapato con tal de sentir un poco de alivio. Por eso el enseñar las tetas en la capilla, por eso el rechazo de los estudiantes ansiosos de aprender verdades y no cuentos. Por eso no a la iglesia en la Universidad ni en las escuelas. 

Dicen algunos que la religión es necesaria para establecer un orden moral en la sociedad. La moral y la ética nacen de la aplicación de nuestra razón y lógica a la realidad. No necesitamos que nos digan lo que está bien y lo que está mal, lo sabemos perfectamente usando el pensamiento. Y de eso se trata todo, de usar el pensamiento. Magnífico proceso.

martes, 22 de marzo de 2011

Yo amo a aquél que desea lo imposible, decía Goethe

Suena Against all odds (take a look at me now), The Postal Service

Llevo varios meses entregando currículums a diestro y siniestro. Fruterías, restaurantes y cafeterías, tiendas de todo tipo, grandes almacenes, centros de jardinería... no le hago ascos a nada. También he llamado a un montón de anuncios del periódico de los que por una razón o por otra ninguno ha ido adelante.

Hasta Noviembre yo tenía un trabajo. Un trabajo que me gustaba mucho, mal pagado, sí, pero era nocturno y me permitía compaginarlo con clases, prácticas y exámenes. Casi al amanecer, cuando la ciudad empezaba a despertar, yo volvía a casa saltándome los semáforos de las calles aún vacías, acompañada de las canciones insufribles de la radio, cansada pero contenta y feliz. Tuve que dejarlo. En unos meses pasaron de llamarme varias veces a la semana a llamarme sólo un día. ¿Había descendido mi rendimiento? ¿No necesitaban a más gente? No, simplemente el encargado me puteaba. Por razones que no merece la pena relatar. Cuando ví que gente nueva que no tenía ni idea de cómo iba aquello me pasaba por encima, cuando ni mis propias compañeras se explicaban qué pasaba... me fuí. Noté que se me secaba el alma ante la impotencia, la frustración, la rabia... Por entonces mi sueldo se había quedado en ciento y pico al mes. Mi orgullo vale más que eso.

La semana pasada me harté. Mis ahorros de los dos empleos que tuve en verano se han agotado hace tiempo. Tengo apoyo detrás, mi novio y mis padres, pero no me gusta nada que me mantengan, me hace sentir muy inútil. Decidí hacer un nuevo currículum. Mentí como una bellaca. Me inventé experiencia que no tenía, rellené vacíos, alargué contratos y hasta me puse conocimientos de portugués (pasé una semana en Oporto) y de italiano (fuí a clases unos meses hace como quince años). Luego desenterré el neceser que nunca uso y me pinté como una puerta para sacarme una nueva foto. Por cojones tenía que salirme algo.

No me dió tiempo a empezar a repartirlo. Me han llamado para una entrevista mañana. No me han dado demasiados datos del puesto en sí, en un  almacén, en una fábrica, a diez minutos de mi facultad. De los nervios se me ha olvidado preguntar el posible horario. Y eso es lo que más me preocupa porque las clases puedo saltármelas pero las prácticas son más que obligatorias.

Estoy nerviosa. Y triste. Y contenta. Pero más bien triste, me parece que si el horario es bueno no me van a coger y si no me conviene un carajo sí me cogerán  y yo acabaré el curso sin haber aprobado ninguna.

O igual todo sale bien. Para variar.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Me veo con escamas y branquias

Me gustaría ser como esa gente que controlan un montón de cine. Le nombras una peli y ellos saben en que año fue filmada, quién compuso la banda sonora, qué premios ganó, los nombres del director, los actores principales, los de los secundarios, te comentan la fotografía y el vestuario, dónde se grabaron los exteriores y  para terminar ahondan en el argumento desde la perspectiva política, psicológica, histórica y todo lo que se tercie. 

Pero no. No soy así. Ya no sólo que por no recordar no recuerde títulos ni argumentos, es que no recuerdo si ví tal peli o no. Puedo decir toda ancha "Quiero ver Mulholland Drive"... y me contestan "No te gustó, y luego te pasaste dos días maldiciendo a Lynch". O puedo comentar "Parece ser que Muerte entre las flores está bien" para que me respondan "A ti también te lo pareció". No pasa siempre, evidentemente, pero sí a menudo. Ésto de que otro tenga que decirme si vi una película y qué opinión me mereció mientras yo no recuerdo ni jota me hace pensar que lo de mi memoria de pez se agrava por momentos.

lunes, 28 de febrero de 2011

Hecho

Lo del peta, que ya está fumado, la semana pasada. Es lo que tiene ser una asocial, que lo que la mayoría han hecho de forma espontánea con los colegas a los quince yo lo hago de forma programada a los treinta.

Como no tenía tabaco mezclé el hachís con un trocito de puro en juliana. Se me quedó la lengua como la suela de un zapato dos días, supongo que tiene que ver que la última vez que fumé fue hace unos dieciocho años. No me gusta el sabor, que encima perdura y perdura... mala idea lo del puro. En fin, los fumetas del mundo se avergonzarían de mí, supongo. Iba a probar otra vez, ésta con tabaco pero... paso. No me merece la pena. No me gusta el tabaco, su sabor,  y encima la sensación que noté tampoco me gustó... un "algo" de calma, pero más cercano al atontamiento mongólico que al punto zen que yo necesito. No más hachís.

Lo que sí me parece interesante es el resto del abanico de hierbas fumables. La de efectos más deseados es la marihuana, claro, pero hay muchas otras plantas que se pueden fumar, según lo que he leído. Ya veremos qué pasa. La marihuana no creo que pueda catarla muy amenudo porque según me informan no es fácil de conseguir (que también puede ser que me estén informando mal) y además es bastante cara.

Hoy ha sido un día vacío, a pesar de haber hecho bastantes cosas... un día vacío.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Besos de Judas

No me gusta Sabina. La única canción que le salvo es Besos de Judas,  porque Z. me dijo una vez que le recordaba a mí. Estos versos me recuerdan la letra de esa canción.


Y encontré libertad y seguridad en mi locura;
la libertad de la soledad y la seguridad
de estar a salvo de ser comprendido,
pues quienes nos comprenden
esclavizan algo en nosotros.
 El loco, de Khalil Gibran

martes, 22 de febrero de 2011

Los 30

Ya están aquí, bueno, casi. Pronto cumpliré la maravillosa edad en la que se me empezarán a caer las tetas y el culo. Estoy que no quepo en mí de gozo. 

He pensado en dos cosas muy importantes que quería hacer antes de cumplir los treinta: emborracharme y fumarme un peta. Argumentaciones y conclusiones:

Lo de emborracharme lo he descartado. Me parece una estupidez hacer algo que detesto que hagan los demás sólo por conocer la sensación. A menudo me resultan patéticas esas personas que todos los puñeteros fines de semana se emborrachan. Ven que ya no caminan recto y siguen bebiendo, y dale, y llenan el vaso otra vez, y dale de nuevo. No tienen otro objetivo que despertarse lleno de vómito y sin recordar qué hicieron la noche pasada. La conversación que se me repite con ésta gente consiste en "Me lo pasé genial el sábado", dicen entusiasmados, "¿Qué hiciste?", pregunto yo, "No recuerdo pero me contó Perico que..." Y a mí se me queda cara de circunstancias. No, no me he emborrachado nunca ni pienso hacerlo. Me encanta la cerveza, el vino blanco y los mojitos, y tengo pendiente probar el tequila, pero no me emborracharé, por lo menos adrede.

Lo de fumar un porro ya me seduce más. He ido a dónde mi vecina T., que los fuma habitualmente, con la ingenua intención de que me liara uno, me lo vendiera y traérmelo pa casa. Pero qué va, madremía... Me dió una clase magistral de dos horas en las que empezó contándome que fumar maría es un acto de reagrupamiento social, siguió con los diferentes tipos de marihuana, sus necesidades para el cultivo, me habló de los tipos de hachís y que el pakistaní es el mejor, del filtro moro y el español (o algo así) y mil cosas más que ya he olvidado. Al final me regaló un trozo de hachís y papel de fumar. Lo tengo guardadito desde hace semanas en una caja, junto a un puro de la boda de mi prima Menganita, para mezclarle, que no tengo tabaco. Ella, se ríe y dice que no soy chica de porros, que no me lo fumaré nunca, y yo le digo que estoy esperando el momento justo, una alineación de planetas o yo qué sé. Quizás lo haga esta semana.

Tiene siete plantas de maría y un foco en el baño y, como es muy generosa me ha dicho que cuando estén en su punto me a va dar para que pruebe. Le voy a regalar una bolsa de humus que tengo para que abone bien y florezca aquello que ni en el jardín del Edén. Si fuese fácil de cultivar tendría un par de plantas, por pura rebeldía. No me gusta la hipocresía que hay en torno a su cultivo y consumo, ¿no es el tabaco también una planta? 

Ya veremos qué pasa. Lo único que espero es no ponerme a toser como una adolescente primeriza, seria demoledor para la infinita madurez de treintañera que estoy cogiendo. No hay más que verme.

This too shall pass...

Ésto también pasará. 

Me gusta la sencillez del concepto, creo que me ayudará cuando pase un mal momento. Ya lo decía Heráclito: todo cambia, todo fluye, nada permanece.

miércoles, 16 de febrero de 2011

De paredes blancas

¿Aha han vuelto?, de Lori Meyers

Las pastillas, las pastillas... aún tengo que medicarme pero hemos conseguido reducir considerablemente la cantidad en estos últimos años. Pasé de un total de ocho diarias a dos. Hace poco por fin me libré unas que me afectaban a la concentración y a la memoria. Desde que tuve que empezar a tomarlas los estudios se resintieron mucho. Ahora, en el primer examen que hago desde que las dejé saqué casi un notable, la primera nota decente desde hace mucho tiempo. Mis padres en el fondo no creen que sea debido a las pastillas. Da igual lo que yo diga, llevamos así diez años. Tanto da que pasara de una media de notable a repetir curso en cuanto empecé a tomarlas. Tanto da. La gente prefiere el camino fácil, no complicarse la vida. Es más sencillo llamarme vaga y tener una cuerda más de la que tirar. Podría decirles la frase del neurólogo "Tienes que entender que llevas una mochila que los demás no llevan". O leerle el prospecto de las pastillas "empeoramiento de la función mental provocando cambios en el intelecto o razonamiento". Pero ya no. Demasiado cansancio.

Una de las cosas que más me desestabilizan es lo mucho que cambio en periodos cortos. Una idea que me parece incuestionable hoy la próxima estación puedo considerarla totalmente errada. Mi opinión sobre una persona, cómo voy a resolver un problema...Todo varía, todo en movimiento... Siento vértigo cuando pienso lo poco perdurables que son mis ideas. Esa sensación de tránsito, de estar de paso se manifiesta en mi casa. Guardo fotos de casas que me gustan: llenas de cuadros, fotos, objetos de todo tipo, estanterías abarrotadas de libros, pelis y música, muchas plantas por todos lados... pero mi casa no es así. Paredes blancas, bombillas sin lámparas, muebles escasos, sin fotos ni cuadros... Creo que  es por esa sensación de que estoy de camino a algún lado, que espero a asentarme para hacer mi casa mía. He pensado que va siendo hora de que haga un hueco para mí en el mundo. Mi casa es mi refugio, y quiero un refugio más acorde a mi ideal de casa. Habrá que ponerse poco a poco a pintar paredes, colgar lámparas de cristales y cuadros y comprar muebles. Creo que estaré mejor. Igual hasta consigo que mi mente se sienta del todo a salvo.

jueves, 10 de febrero de 2011

De zarigüeyas

Hoy, mientras estábamos inmersos cada uno en las pantallas de nuestros respectivos ordenadores, rompí el silencio diciendo:

- Las zarigüeyas bizcas no ven bien, ¿no?

A lo que él, después de meditarlo un par de segundos, respondió con cara de lamentar no poder ayudarme:

-Mmmm...pues no sé.

Y siguió tecleando tranquilamente.

Lo que más me da que pensar no es que me percatase tarde de que debí haberle hablado antes de la noticia que estaba leyendo, sobre una zarigüeya bizca que es la estrella de un zoo, sino el tipo de preguntas que debo de hacerle habitualmente para que no se sorprendiera en absoluto con ésta.

lunes, 31 de enero de 2011

El valor de los ojos boomerang

Al gato A se le notan perfectamente cuando los tiene cerrados. Unos deliciosos ojos angulares, dos quiebros perfectos protagonizando su carita felina. Un gato en el regazo es un escudo genial, nada malo puede pasar mientras él siga durmiendo tan plácidamente. 

miércoles, 26 de enero de 2011

De como enterrar pensamientos durante un rato

A veces, cuando la cabeza me da demasiadas vueltas, me lanzo a comer guindillas. 

Con la primera noto cierto calorcillo pero sigo comiendo otra y otra. Hasta cuatro o cinco. En la tercera ya mi mente está demasiado ocupada gestionando el asunto de las guindillas e intentando que no se me duerma la lengua como para acordarse del problema que me ocupaba las ideas. 

lunes, 24 de enero de 2011

El principio

Yo nací un lunes. Los lunes son un buen día para comenzar algo.

Hago sonar los cascabeles de mi pulsera e imagino que ahuyento todo lo malo y sólo permanece lo bueno.

Me levanto de nuevo, me lamo las heridas brevemente y, con calma, sigo avanzando.