lunes, 28 de febrero de 2011

Hecho

Lo del peta, que ya está fumado, la semana pasada. Es lo que tiene ser una asocial, que lo que la mayoría han hecho de forma espontánea con los colegas a los quince yo lo hago de forma programada a los treinta.

Como no tenía tabaco mezclé el hachís con un trocito de puro en juliana. Se me quedó la lengua como la suela de un zapato dos días, supongo que tiene que ver que la última vez que fumé fue hace unos dieciocho años. No me gusta el sabor, que encima perdura y perdura... mala idea lo del puro. En fin, los fumetas del mundo se avergonzarían de mí, supongo. Iba a probar otra vez, ésta con tabaco pero... paso. No me merece la pena. No me gusta el tabaco, su sabor,  y encima la sensación que noté tampoco me gustó... un "algo" de calma, pero más cercano al atontamiento mongólico que al punto zen que yo necesito. No más hachís.

Lo que sí me parece interesante es el resto del abanico de hierbas fumables. La de efectos más deseados es la marihuana, claro, pero hay muchas otras plantas que se pueden fumar, según lo que he leído. Ya veremos qué pasa. La marihuana no creo que pueda catarla muy amenudo porque según me informan no es fácil de conseguir (que también puede ser que me estén informando mal) y además es bastante cara.

Hoy ha sido un día vacío, a pesar de haber hecho bastantes cosas... un día vacío.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Besos de Judas

No me gusta Sabina. La única canción que le salvo es Besos de Judas,  porque Z. me dijo una vez que le recordaba a mí. Estos versos me recuerdan la letra de esa canción.


Y encontré libertad y seguridad en mi locura;
la libertad de la soledad y la seguridad
de estar a salvo de ser comprendido,
pues quienes nos comprenden
esclavizan algo en nosotros.
 El loco, de Khalil Gibran

martes, 22 de febrero de 2011

Los 30

Ya están aquí, bueno, casi. Pronto cumpliré la maravillosa edad en la que se me empezarán a caer las tetas y el culo. Estoy que no quepo en mí de gozo. 

He pensado en dos cosas muy importantes que quería hacer antes de cumplir los treinta: emborracharme y fumarme un peta. Argumentaciones y conclusiones:

Lo de emborracharme lo he descartado. Me parece una estupidez hacer algo que detesto que hagan los demás sólo por conocer la sensación. A menudo me resultan patéticas esas personas que todos los puñeteros fines de semana se emborrachan. Ven que ya no caminan recto y siguen bebiendo, y dale, y llenan el vaso otra vez, y dale de nuevo. No tienen otro objetivo que despertarse lleno de vómito y sin recordar qué hicieron la noche pasada. La conversación que se me repite con ésta gente consiste en "Me lo pasé genial el sábado", dicen entusiasmados, "¿Qué hiciste?", pregunto yo, "No recuerdo pero me contó Perico que..." Y a mí se me queda cara de circunstancias. No, no me he emborrachado nunca ni pienso hacerlo. Me encanta la cerveza, el vino blanco y los mojitos, y tengo pendiente probar el tequila, pero no me emborracharé, por lo menos adrede.

Lo de fumar un porro ya me seduce más. He ido a dónde mi vecina T., que los fuma habitualmente, con la ingenua intención de que me liara uno, me lo vendiera y traérmelo pa casa. Pero qué va, madremía... Me dió una clase magistral de dos horas en las que empezó contándome que fumar maría es un acto de reagrupamiento social, siguió con los diferentes tipos de marihuana, sus necesidades para el cultivo, me habló de los tipos de hachís y que el pakistaní es el mejor, del filtro moro y el español (o algo así) y mil cosas más que ya he olvidado. Al final me regaló un trozo de hachís y papel de fumar. Lo tengo guardadito desde hace semanas en una caja, junto a un puro de la boda de mi prima Menganita, para mezclarle, que no tengo tabaco. Ella, se ríe y dice que no soy chica de porros, que no me lo fumaré nunca, y yo le digo que estoy esperando el momento justo, una alineación de planetas o yo qué sé. Quizás lo haga esta semana.

Tiene siete plantas de maría y un foco en el baño y, como es muy generosa me ha dicho que cuando estén en su punto me a va dar para que pruebe. Le voy a regalar una bolsa de humus que tengo para que abone bien y florezca aquello que ni en el jardín del Edén. Si fuese fácil de cultivar tendría un par de plantas, por pura rebeldía. No me gusta la hipocresía que hay en torno a su cultivo y consumo, ¿no es el tabaco también una planta? 

Ya veremos qué pasa. Lo único que espero es no ponerme a toser como una adolescente primeriza, seria demoledor para la infinita madurez de treintañera que estoy cogiendo. No hay más que verme.

This too shall pass...

Ésto también pasará. 

Me gusta la sencillez del concepto, creo que me ayudará cuando pase un mal momento. Ya lo decía Heráclito: todo cambia, todo fluye, nada permanece.

miércoles, 16 de febrero de 2011

De paredes blancas

¿Aha han vuelto?, de Lori Meyers

Las pastillas, las pastillas... aún tengo que medicarme pero hemos conseguido reducir considerablemente la cantidad en estos últimos años. Pasé de un total de ocho diarias a dos. Hace poco por fin me libré unas que me afectaban a la concentración y a la memoria. Desde que tuve que empezar a tomarlas los estudios se resintieron mucho. Ahora, en el primer examen que hago desde que las dejé saqué casi un notable, la primera nota decente desde hace mucho tiempo. Mis padres en el fondo no creen que sea debido a las pastillas. Da igual lo que yo diga, llevamos así diez años. Tanto da que pasara de una media de notable a repetir curso en cuanto empecé a tomarlas. Tanto da. La gente prefiere el camino fácil, no complicarse la vida. Es más sencillo llamarme vaga y tener una cuerda más de la que tirar. Podría decirles la frase del neurólogo "Tienes que entender que llevas una mochila que los demás no llevan". O leerle el prospecto de las pastillas "empeoramiento de la función mental provocando cambios en el intelecto o razonamiento". Pero ya no. Demasiado cansancio.

Una de las cosas que más me desestabilizan es lo mucho que cambio en periodos cortos. Una idea que me parece incuestionable hoy la próxima estación puedo considerarla totalmente errada. Mi opinión sobre una persona, cómo voy a resolver un problema...Todo varía, todo en movimiento... Siento vértigo cuando pienso lo poco perdurables que son mis ideas. Esa sensación de tránsito, de estar de paso se manifiesta en mi casa. Guardo fotos de casas que me gustan: llenas de cuadros, fotos, objetos de todo tipo, estanterías abarrotadas de libros, pelis y música, muchas plantas por todos lados... pero mi casa no es así. Paredes blancas, bombillas sin lámparas, muebles escasos, sin fotos ni cuadros... Creo que  es por esa sensación de que estoy de camino a algún lado, que espero a asentarme para hacer mi casa mía. He pensado que va siendo hora de que haga un hueco para mí en el mundo. Mi casa es mi refugio, y quiero un refugio más acorde a mi ideal de casa. Habrá que ponerse poco a poco a pintar paredes, colgar lámparas de cristales y cuadros y comprar muebles. Creo que estaré mejor. Igual hasta consigo que mi mente se sienta del todo a salvo.

jueves, 10 de febrero de 2011

De zarigüeyas

Hoy, mientras estábamos inmersos cada uno en las pantallas de nuestros respectivos ordenadores, rompí el silencio diciendo:

- Las zarigüeyas bizcas no ven bien, ¿no?

A lo que él, después de meditarlo un par de segundos, respondió con cara de lamentar no poder ayudarme:

-Mmmm...pues no sé.

Y siguió tecleando tranquilamente.

Lo que más me da que pensar no es que me percatase tarde de que debí haberle hablado antes de la noticia que estaba leyendo, sobre una zarigüeya bizca que es la estrella de un zoo, sino el tipo de preguntas que debo de hacerle habitualmente para que no se sorprendiera en absoluto con ésta.