domingo, 12 de junio de 2011

Mimo

Si hay algo peor que salir de viaje y pasarte conduciendo todo el fin de semana mientras piensas de vez en cuando lo bien que estarías en casa tirada en el sofá con los gatos viendo una buena serie y bien surtida de chocolate y helado es... conducir viendo sus huellitas en el parabrisas, recordándotelo todo el tiempo.

lunes, 6 de junio de 2011

Los indignados

Mi gato A. me hace una llave de lo más efectiva para inmovilizarme. Se enrosca en mi regazo y así, a lo pacifísta, es capaz de tenerme un par de horas sentada y quieta. Sabe que si intentara levantarme y le interrumpiese su sereno sueño me convertiría ipso facto en estatua de sal de puro remordimiento. Y así estaba yo, sentadita y estirando el tiempo en beneficio de mi bello durmiente, viendo uno de esos programas en los que ponen un montón de pequeños recortes con lo más interesante de la semana.

El problema de pasar por una de mis épocas de aislamiento es que a fuerza de no ver la tele  ni leer periódicos intentando encontrar la felicidad del ignorante (no suele funcionar) es que cuando vuelvo a escuchar el mundanal ruído la hostia es considerable.Sin saber que existía seguí al movimiento 15-M, votando a un partido minoritario, lo hago desde hace años. Lo poco que sabía es que había gente muy indignada que estaba acampando en diversas plazas españolas. En ese programa, entre imágenes de shows medio amañados dónde una parejita se entera de que son hermanos, otro se mete la leche del siglo haciendo el indio con el monopatín y un gato ninja ataca por la espalda al perro mastín de la familia, me encontré con unas imágenes de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana metiendo porrazos a diestro y siniestro a los manifestantes, que no son simplemente okupas de la vía pública que están allí para dar por saco porque tienen mucho tiempo libre y no quieren trabajar (ésto lo he escuchado de boca de una chica de treinta y pocos, boquiabierta me dejó, mi abuela habría resultado de mentalidad más abierta y tolerante). La excusa era limpiar la plaza, cosa urgente donde la haya, que llevan sólo dos semanas pero todos sabemos que así empezó la peste bubónica antes de que las ratas se los comieran a todos. Indignada me puse yo, mientras me limpiaba los mocos y las lágrimas con rabia, al ver repartir leña como si en un país tercermundista estuviésemos, uno de esos países de dictadura represiva que anula la voz del pueblo si la alza un poco. No conviene, no, no conviene tener a unos cuántos recordando a los demás la mierda en la que estamos metidos. Lo que conviene es que estemos todos anestesiados, que nadie piense, ni reflexione, ni razone, y si lo hace que lo haga en su casa, no en medio de la plaza contaminando con sus ideas revolucionarias, implantando pensamientos de sublevación en el resto.

No entiendo un carajo de política, no sé quién dió esa orden, no sé quién marcó los límites o, más bien, quién dió carta blanca a la violencia... Gente, a mucha de la cual le deba el voto Zapatero, así se lo agradece, que simplemente protesta porque la mierda nos está llegando al cuello, porque quieren trabajar, porque quieren que se castigue la corrupción política, porque quieren coherencia en tiempos de crisis y que si hay que bajar sueldos que se empiece por los de los cargos políticos... por eso se les parten los dientes. El que mata a su exmujer, el que abusa de su monaguillo, el que estafa millones... esos no recibirán en toda su vida la mitad de leches que recibieron algunos de aquellos jóvenes. Me indigna, definitivamente me indigna que se corte de esa forma el derecho a protestar. Decía una señora "Es que la plaza no es de ellos, no pueden acampar aquí como si fuese su casa..." Seguramente ella tuviese trabajo, un sueldo que mensualmente le alegra la cuenta del banco... quizás si no lo tuviese y se la pasase comiendo arroz y pasta cambiara un poco su forma de ver las cosas. 

En Islandia, que al parecer también sufrió una gran crisis, van a juzgar a algunos de sus políticos por negligencia. Ojalá aquí pasase lo mismo.