martes, 10 de abril de 2012

Te deseo

Suena "Letter from an occupant", de The New Pornographers.


Te deseo primero que ames,
y que, amando, también seas amado
y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.

Deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes,
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y, porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos,
ni muchos ni pocos, en la medida exacta
para que, en ocasiones, te cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible,
y que en los momentos malos, cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente te deseo que seas tolerante
no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo uso de esa tolerancia
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa
y que, ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa
y que la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen
y que te rodean seres oprimidos, tratados con injusticia,
y personas infelices.

Te deseo que acaricies a un perro, alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla, por minúscula que sea,
y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
y que por lo menos una vez al año pongas algo de ese dinero
frente a tí y digas "esto es mío",
solo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera,
pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo, por fín, que siendo hombre
tengas una buena mujer, y que siendo mujer
tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente,
y que cuando estén exhaustos y sonrientes
hablen de amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.

Victor Hugo (1802-1885)


(Y para el que quiera yacer exhausto y sonriente con alguien de su mismo sexo, pues también vale, digo yo)