jueves, 31 de mayo de 2012

Un secreto


Suena "Crazy little thing called love", de Queen.

Que me caso. En Octubre. Pero shhhh... no digáis ni una palabra que aquí no lo sabe nadie aparte del novio y yo, ¿eh? Es un secreto. Y así tiene que ser hasta que ya tengamos todo arreglado y atado. ¿Qué porqué? Pues porque vamos a invitar a... a ver, déjame que cuente... a 6 personas nada más. Eso contando con el abuelo, que como nos dé un disgusto nos quedamos con 5 y a ver quíen lleva después las arras (que no, que es broma, que no va a haber pásameesasarras). También porque no me apetece ver a mi madre cacareando histérica los cuatro meses que quedan por delante. Ni a mi padre publicándolo con altavoz por el barrio (y a donde no llegue enviará recado). Ni a los papás empeñándose en pagarlo todo ellos (que se lo agradezco, pero no es plan de aprovecharse). Ni al gilipinchi de turno preguntando que cómo no invitamos al resto de la familia o que porqué no nos casamos por la iglesia "con la ilusión que le haría a tu padre". 

Y nada, que a buscar un sitio especial donde hagan ceremonias especiales y banquetes para ocho también muy especiales y bien sabrosos. Y un vestido, y unos zapatos, ¿y el pelo? ¿qué hago con estos rizos? Y quiero un cuarteto de cuerda que me toque el canon de Pachebel o la versión clásica de alguna canción de Queen. Y unas alianzas de tungsteno, paladio, titanio o platino (o plata, pero no de oro) Y alquilar un coche de los años veinte. Y un novio con corbata tipo slim. Y... 

Estoy pensando que la corbata slim es lo que más barato nos va a salir. 

martes, 29 de mayo de 2012

Nostalgia

Hoy de pronto me acordé de ti. Y digo de pronto porque no me lo esperaba. No hubo nada que fuese la clave para recordarte, nada que tejiera un hilo entre tú y yo. Simplemente estaba con la mirada perdida en algún punto de la pared y aparecieron tus ojos de perrillo juguetón y feliz. O igual eres más bien un gato, no conozco ningún perro con los ojos verdes. 

Hace unas semanas estuve buscando en el facebook a gente del colegio. Me hubiera gustado que estuvieras conmigo y reírnos las dos de la boba de M., que siempre nos odió a muerte a nosotras y a todo nuestro grupito. Aún hoy no sé porqué. Quizás porque ella era la del pelo perfecto, la de las deportivas más molonas, la líder del grupo de, como dicen los americanos, las "populares". Y nosotras éramos dos locas que nos reíamos con cualquier chiste guarro, que nos pasábamos en clase papelitos secretos con caricaturas crueles, que jugábamos al nudo en el recreo mientras ellas se sentaban a susurrarse cosas al oído y sonreír a los chicos. Nos odiaba a muerte, supongo, porque osábamos ser diferentes a ella.

Y para qué pienso yo en estas tonterías hoy, si ya es pasado. Pienso en cómo soy, y si te gustaría. Y pienso también en cómo serías tú si aún estuvieras aquí, y si nos llevaríamos bien, como cuando éramos pequeñas. Y pienso que sí. Imagino que de ahí viene toda esta nostalgia. Todo este echar de menos lo que podía haber sido y no le dió tiempo a ser.

Para A., que murió hace ya trece años. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Quería un gato negro...

Hoy tengo una confesión que haceros. Me encanta esta canción: 



La sangría estaba cargadita (menos vino y más zumo la próxima vez) pero rica. No había pollo así que no pude compartirlo con el gato bizco. Tienen también un perro hiperactivo que me pone muy nerviosa cada vez que voy. Comí más de la cuenta. Acabé quedándome dormida viendo Cars. Y me ayudaron al fin a instalar el whatsapp. No, no soy mema por no saber instalarlo yo sola, es que mi móvil es sencillico y da problemas con estas moderneces.

Tengo algo de fiebre. Y los morros se me ponen como Carmen de Mairena. Últimamente me pasa cuando estoy más estresada de lo habitual. Y los exámenes me estresan, sobretodo cuando vienen todos juntos. Cuando acabe la carrera lo celebraré con un viaje. Y también empezaré a aprender a tocar el violonchelo. Esto si todo va bien será dentro de un año. A ver. Igual por entonces estoy aquí lloriqueando porque me queda otro año más. 

E igual lo celebro simplemente con un colacao bien frío, tal como está la economía, es lo más probable. 

sábado, 26 de mayo de 2012

Sangría emocional

Suena "Pirata", de Pereza.

Decía Khalil Gibran "Y encontré libertad y seguridad en mi locura; la libertad de la soledad y la seguridad de estar a salvo de ser comprendido, pues quienes nos comprenden exclavizan algo en nosotros."

Y, joder, si se trata de no ser comprendido... soy condenadamente libre. Debería estar feliz, al fin la libertad es lo que siempre he querido. 

Mañana tengo que hacer sangría para lo que los yankis llaman barbacoa y aquí llamamos churrascada. Nunca la he hecho. He mirado recetas y tengo como cuatro o cinco, cada una con un matiz distinto. Que si un chorrito de Countreau, que si zumo de naranja, que si gaseosa, que si refresco de limón... Al final cogeré la jarra de dos litros e iré echando lo que recuerde de las recetas. La base sobre la que se asentará todo es un vino jumilla de 1´95 la botella. Miedo me da.  

Me huelo que acabaré borracha compartiendo mi trozo de pollo con el gato bizco que tienen los que organizan el evento. Y lo peor de todo es que no me disgusta la idea. 


miércoles, 23 de mayo de 2012

Los caballos y las flores


Mi primer recuerdo data de cuando tenía unos dos años. Estaba jugando en el salón del piso dónde vivíamos en Zürich, del que recuerdo una moqueta muy ochentera. La puerta que daba al balcón estaba abierta, fuera lucía un día soleado. De pronto mi madre me dijo, "Ven, ven, mira los caballos", y chasqueaba la lengua imitando el sonido de sus herraduras contra el asfalto "tlac, tlac, tlac". Yo corrí hacia el balcón, intentando chasquear la lengua como ella. Los balcones de enfrente eran negros y tenían macetas con flores rojas. Entre los barrotes pude ver cómo pasaban bajo mis pies. Había una marca de cerveza que usaba carros de caballos para su publicidad. Eran dos caballos castaños y grandes que caminaban mansamente. 

Los ví alejarse con una mezcla de admiración y curiosidad.. 


martes, 22 de mayo de 2012

Podemos brillar más que el sol

Suena "We are young", de Fun. 

"Esta noche somos jóvenes, así que prendamos fuego al mundo, podemos brillar más que el sol..." 

Va el vídeo, espero que esta canción suene mucho porque la verdad es que ese estribillo me hace levitar.  



De vez en cuando me pierdo en el mundo blogger pinchando aquí y allá, como quien se echa la mochila al hombro y empieza andar sin rumbo fijo dispuesto simplemente a ver mundo. La última llegué a un post en el que se hablaba de que el amor duele. El amor duele y si no duele no es amor, decía. El amor hace que dejes tus intereses y deseos para centrarse en los suyos. Hace que nada más importe, que nada más se lleve tu atención... y eso, que duele. Y nada, que como mi relación de pareja es sana y feliz, y no problemática, dependiente y dolorosa... pues lo vamos a dejar, que parece que no es amor del bueno. 

Para mí que el amor, el AMOR, no duele. Lo que duele son los fracasos amorosos. El dolor es la señal de que algo nos es dañino. Si una relación duele... mejor plantearse si realmente nos es positiva. 

El amor no duele porque es como la brisa que te refresca la frente y el cuello en un día de calor infernal. Da vértigo como cuando estás en la orilla del mar parado y ves como la resaca de las olas se lleva la arena entre tus pies. Puede hacerte temblar las piernas como cuando subes a las alturas en el parque de atracciones y bajas con una sonrisa pero agarrándote a los lados.

El amor no hace que olvides tus intereses, deseos, metas y necesidades en favor de los del otro. Al contrario, ahora sois dos luchando por los tuyos, y dos luchando por los suyos. El amor consigue el equilibrio y la unión para el bienestar y la realización de ambos. 

El amor hace que te sientas más libre que nunca, hace que despliegues tus alas y puedas echar a volar sin pesos ni ataduras, sabiendo que con la otra persona al lado, puedes prender fuego al mundo, brillar más que el sol, conseguir lo que quieras. Nos hace libres porque quién nos ama hace que nos veamos como él nos ve y nos querramos a nosotros mismos mucho más. Nos libera de nuestros miedos y complejos, de la baja autoestima y nos da confianza en nosotros mismos. Porque él otro confía en nosotros, así nada puede fallar. 

El amor también nos pide a veces pequeños sacrificios por el bien común, pequeñas pruebitas de amor de las que también se alimenta. Como el que tiene que tirar una pared para hacer una estancia más grande o ponerse a picar para hacer una ventana mayor y que llegue más luz natural. Al principio todo está lleno de polvo pero después de limpiar ves que ha merecido la pena. Esa es una de las claves, ver que se construye algo juntos y que unas veces cede uno y otras otro. Y que siempre, siempre, siempre sientas que merece la pena.

El amor a mí no me duele. ¿Y a vosotros?




jueves, 17 de mayo de 2012

Séh, soy una lechuza

Suena... no suena nada que es muy tarde.

En las estivales noches del noroeste peninsular aparece, en un jardín minúsculo de una ciudad de lluvia y sin mar, la individua. Es ella única en su especie pues nadie más tiene sus costumbres. De hábitos nocturnos y discretos, a medianoche se la puede ver, acompañada de dos gatos, cavando aquí y allá, transplantando, enterrando bulbos, regando... y así es como consigue, con ahínco, frenesí y en pijama, afianzar la imagen de pirada que ya hace tiempo empezó a cultivar entre sus vecinos. 

Continuaremos detallando su actividad en posteriores posts.

sábado, 12 de mayo de 2012

Lucha de gigantes

Suena El sitio de mi recreo, de Antonio Vega.



Hace tres años que se fue Antonio Vega, y hace uno que se fue Leni, mi callejerito. Mi pequeño homenaje desde aquí a los dos.

Llevo unas semanas que no levanto cabeza más que para reírme de mis miserias y volver a bajarla. Y no sé, en días como hoy me parece que cada vez quedan menos estrellas en mi cielo. No pasa nada... y si pasa se le saluda... soy un poco como el viento, pronto tocará hacer girar la veleta hacia el Norte de nuevo.

jueves, 3 de mayo de 2012

La libertad del consejo

 Suena "Maldita dulzura", de Vetusta Morla.

Me decía ayer Z., mi pareja, "la gente suele disfrazar las órdenes con forma de consejos. Cuando estoy haciendo algo a veces otra persona viene a darme indicaciones de cómo hacerlo de forma más efectiva o más rápido. Entonces sigo haciéndolo a mi manera. Si cuando me ve vuelve a decirme que es mejor cómo me explicó, era una orden. Si no dice nada, era un consejo. "