domingo, 3 de noviembre de 2013

Y, más o menos, ésto es lo que me digo


Dos monjes estaban lavando sus tazones en el río cuando vieron que un escorpión se ahogaba. Un monje lo sacó inmediatamente y lo puso delicadamente sobre la orilla. Justo antes de posarlo sobre la arena, el escorpión movió rápidamente su cola para picar al monje.

—¡Uy! ¡Qué daño! ¡Me ha dado en un dedo!—exclamó el hombre dolorido.

Cuando el dolor fue mitigándose, con el dedo hinchado, el monje volvió a la orilla a acabar de lavar su tazón. Mientras estaba manos a la obra, vio que el escorpión se había vuelto a caer al agua. Inmediatamente, metió su aún dolorida mano en el río para sacar al animal. Mientras dejaba al escorpión en el suelo, éste le picó de nuevo. El otro monje le preguntó:

—Amigo, ¿por qué continúas salvando al escorpión cuando sabes que su naturaleza es picar?
—Porque —respondió el monje— salvarlo es mi naturaleza. 

(Cuento extraído de "El arte de no amargarse la vida", de Rafael Santandreu)