domingo, 29 de diciembre de 2013

La tristeza me la quito con besos que saben a fresas

Hoy por la mañana arrastré mi cuerpo hasta las afueras de mi ciudad, a poner carteles en una zona donde apareció un gato mimoso y limpito que a todas luces estaba perdido. Lo de que arrastré mi cuerpo puede haber sonado un tanto dramático lo que no quita que sea cierto. Ando estresada estos días entre cosas de la protectora y cosas de los estudios lo que me lleva a no dormirme hasta las cuatro de la mañana.

Cuando ya estaba acabando de poner los carteles y me dirigía a una urbanización de allí cerca para pegar los cuatro últimos sonó esto en la radio:


De repente me sentí muy triste. Pero no de esa tristeza apática que hace que todo te resbale sino de esa llena de impotencia y rabia, de cuando sabes que algo es injusto y pierdes la esperanza en las cosas y en las personas. Estuve pensando un rato porqué me sentía así, sabía que me recordaba algo, un momento, una situación determinada. Tras darle vueltas mientras me peleaba con el celo para pegar los carteles me acordé. Fue tras una discusión con un amigo. Escuché esa canción y me identifiqué con la forma de cantarla de Adele. La puse muchas veces aquellos días.

Hoy, cuando sonó de nuevo, me sorprendió toda la carga emocional que traía consigo. Es curioso como esa canción, suene dónde suene, me recordará a esa persona y aquella situación. 

Me pregunté si hay sabores u olores que hagan lo mismo, o películas, o libros... e intenté acordarme de algo bueno. Las fresas y los caracoles me recuerdan al primer beso entre Z y yo. Yo me envalentoné y le dí un pico. Él me atrapó con un morreo guarro. Me supo a fresas. Cuando llegué a casa y me bajé del coche, había una inmensa luna llena que iluminaba un tronco lleno de caracoles. Decenas. Las fresas y los caracoles son un poco como los campos de trigo para el zorro de El Principito. Sólo que Z no se va, se queda conmigo. Siempre.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Por fi, por fi, regálame a Norman

Pues no sé, pero no acabo de verle la gracia a la Navidad. Me gusta lo del cambio de año, que es como empezar de nuevo, y por los regalos, claro. Sin embargo lo de que gente que de normal pasa de ti tres pueblos y medio se tome dos copitas demás y te escriba whatsapps diciéndote que te desea lo más mejor del mundo mundial, en plan Festival de la Hipocresía... pues no acabo de entenderlo. 

En fin de año me pondré la pulsera que me regaló Naar y cenaré con mis padres. Tomaré las uvas y pediré un deseo y luego me iré a mi casa y haré lo de siempre. Me han insistido con un supuesto planazo pero he declinado la oferta, prefiero quedarme en casa. Dejaré salir a los gatos a su paseo nocturno. Leeré un rato o veré una peli o me pondré a pegar tiros en algún mundo virtual. Y me iré a dormir. 

Al día siguiente veré en la tele las noticias dónde sale gente saltando entre confetti y serpentinas, riéndose y bailando, y me preguntaré si llevo años perdiéndome algo importante con esto de que no me guste salir. Y me diré que no. Que así estoy bien. Y es verdad. 

Aún no tengo el regalo de Z y, conociéndole, fijo que él tampoco el mío. Nos los entregaremos con retraso, como tantas veces. No importa. Hacer un buen regalo es un ritual que pocos saben hacer. Es como acechar a una presa. Tienes que estar atento y concentrado, esperando el momento adecuado en el que se descubre. Un comentario espontáneo y que podría pasar desapercibido y que tú captas con tu antena de "qué coño le regalo yo a este", y tachááán... ya sabes qué regalarle. 

A veces le digo a Z lo que quiero. Su antena no funciona demasiado bien. Este año, sabiendo que ya me adentro en la treintena, que parece que voy cumpliendo metas y pensando en cosas de mayores como ser mamá y toda la parafernalia, y que soy más madura y que ya casi no me peleo con nadie más que con el de siempre y Z y blablablá le he pedido un videojuego. Porque sí. 

Y le he dejado caer que una caja de acuarelas también serían bien recibidas pero que puedo esperar a mi cumpleaños. 

Me gustan las sorpresas, pero en esto Z necesita ayuda. Creedme. De todas formas igual se saca algo de la manga, por su cuenta y riesgo. O igual se le olvida y entonces seré una joven viúda.

También pedí a Norman Reedus, pero me ha dicho que no.



Y nada más. Ando tontita de ánimo y me apetecía escribir. Por si no vuelvo antes del 2014 desearos que tengáis una buena entrada de año. Haciendo lo que os dé la gana y con quién os dé la gana. 
 


lunes, 23 de diciembre de 2013

Lo que me da gente que me quiere...

♪Suena CPR/Claws Pt 2, de Typhoon.



Ayer R, el hermano de Z, sacó una pulsera del bolsillo y me la tendió. Yo iba a decirle "¿Dónde has encontrado esa horterada?", pensando que la había recogido del suelo, cuando por suerte se me adelantó y me dijo que era para mí, que se la había comprado la noche anterior a un negro que entró en el local donde estaban tomando algo sus amigos y él. 

Yo me la puse a toda velocidad, mientras le daba las gracias, pero como tengo la desgracia de ser bastante transparente en estas situaciones el pobre me decía "es que de noche, con las luces del pub, el color era más bonito" Y yo "está muy bien, es alegre" Y él "no tienes que ponértela si no quieres" y yo "además es elástica, me sirve también para el tobillo" y él "no te mola nada, ¿verdad?". 

Es ésta:



Una temible combinación entre dados defectuosos que no tienen la cara del uno y el ojo turco. Pero oye, es un regalo, la compró para mí y la voy a llevar a todos mis exámenes, porque me lo ha dado una persona que me quiere y está cargado de buena energía. Suerte no sé si me traerá pero me dará buen rollito para estar más tranquila y menos colgándome de las lámparas e histérica perdida. 

Por otra parte en el buzón me aguardaba otro regalo de otra persona que también me quiere. Otro regalo cargado de buena energía. Soy una persona afortunada de tener cerca a gente que me quiere y encima me regala cosas, ¿no creéis?

Naar y Ron me han enviado una postal preciosa, con unas palabras igual de preciosas que me guardo para mí y con dos pulseras preciosérrimas. Por suerte Naar tiene mucho mejor gusto que R. 




Que sepáis que además las ha hecho ella y sus manitas habilidosas, con el inestimable apoyo moral de Ron, su gato. La roja me la pondré en fin de año, por supuesto, y la otra en mis exámenes y las dos en muchas otras ocasiones. Muchísimas gracias, mi indómita, me encantan, y además estás hecha una artista. 

Y para el que no la conozca, terrible pecado, que se pase ya por su blog Tirando pa'lante. Pocos saben contar las cosas como ella lo hace: de amores y desamores, de esos pijamas de pelotillas que todos tenemos, de gatos que juegan con hipopótamos rosas, de enfados e indignaciones (no se lo digáis, pero me parto de risa cuando escribe enfadada, que le sale el ingenio hasta por las orejas), de emociones y de lo que se le pasa por la cabeza, que no tiene desperdicio. Escribe, en definitiva, de muchas cosas, y lo hace bien, así que leedla, malditos.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Me apetece lluvia de verano

Compré un calendario de adviento pensando, pobre inconsciente, que sería capaz de comer una chocolatina al día, rigurosamente, siendo un ejemplo de disciplina y responsabilidad. La realidad es que la ventanita del 1 de Diciembre la abrí ya a finales de Noviembre, que la mayor parte de los días me olvido de coger mi premio y luego me pongo al día, comiendo tres o cuatro de golpe. Lo tengo aquí enfrente y veo que desde el 19 aún siguen las ventanitas cerradas. No sé porqué pensé que sería capaz de hacer lo que nunca hago. 

Me han puesto un 9'3 en las prácticas externas. Desde el instituto que no veía yo un 9 en mi expediente. Estoy contenta, me lo gané a pulso. 

Hablando de pulsos, la mano va chachiguai, ya sólo duele un poquitín a veces. 

Mi madre le dijo a mi madrina que yo me reía de ella porque estaba gorda. El año pasado le dijo lo mismo a otro familiar, delante mía también, y, como aquella vez, yo la miré boquiabierta y le dije "Jamás he hecho eso". Entonces ella contestó algo así como "Bueno, me dices que me ponga a dieta". Esto me ha hecho pensar en el montón de realidades alternativas que la gente nos inventamos, consciente o inconscientemente. Mi madre se queja mucho de los kilos que le sobran. Que se ve fea, que se ve vieja, que la ropa le aprieta... Yo lo que le digo es "Si no estás cómoda ponte a dieta". Nunca entenderé a las personas que se empeñan una y otra vez en hacer el papel de víctima, y al mismo tiempo sé que es el único que saben interpretar. 

El otro día ví una escena en una peli dónde la protagonista se tumbaba en la hierba, bajo la lluvia. Llevaba un vestido de tirantes que se le iba pegando a la piel. Era una lluvia de verano que no daba frío, sino frescor. Le dije a Z: "Cómo molaría acostarse así en la hierba... y esperar." "¿Esperar a qué?" "Esperar la lluvia, nada más". Él me miraba con cara de "Pues si un día te empeñas tú espera en el prado que yo te espero en el coche". 

Ha sido una semana muy cansada. La he pasado cagándome en todo y peleándome hasta con los gatos. Me vendría genial tumbarme en la hierba y dejarme empapar por una tormenta de Agosto. Pero estamos en invierno, así que, por lo de pronto, optaré por tumbarme en el sofá y dejarme envolver por la manta mientras leo o veo pelis. 

Y en Agosto saldré en busca de una tormenta.

martes, 17 de diciembre de 2013

Formas tontas de morir

 "No te preocupes, aún sigo viva."

Lo ví hace tiempo y estuve un par de días en bucle poniéndo la cancioncilla sin parar. Ahora me he encontrado de nuevo con él y aquí lo dejo:

Y ya que estamos cuelgo una canción que me ha enganchado. Se trata de la canción de cierre del videojuego Portal, me ha enganchado y eso que aún no lo he jugado. La letra (en español en el vídeo) se puede interpretar libremente.

♪"No te desanimes si has fallado una vez, tú sigue probando mientras quede pastel"
♪"Me hiciste pedazos y tiraste mis trozos a una pira. Sufrí porque al arder, me alegraba por ti"


viernes, 13 de diciembre de 2013

Chiribitas (estoy original, sí)

Mañana tengo que ir a visitar a un familiar al hospital. No es nada grave, lo operan y en dos días para casa. No me apetece. No me apetece nada y no entiendo esa puñetera costumbre, ese quedar bien. Sabedlo todos, si un día estoy ingresada por una peritonitis, porque me van a quitar unos pólipos o porque estoy pariendo, sabedlo, repito, ¡no vengáis a tocar los huevos al hospital! Ya tengo avisados a mis padres que como anden dando voces y me aparezcan allí una quincena de personas que vienen más por compromiso que por otra cosa, los degüello. A mis padres, y a los otros quince también. 

O con una metralleta, que ahora desde que le doy al matamata, controlo mazo. 

¿Conocéis este juguete?


Cada figura solo puede entrar por el hueco que coincide con su forma. 

A veces siento que todos somos figuras: uno es una elipse, otro un trapecio, otro un hexágono, el de más allá un rombo... y que tooodos acabamos doblando aristas y recortando vértices  para caber por alguna de las aberturas de la caja (circulo, cuadrado, triángulo, estrella). Como leones entrenados para saltar por un aro de fuego y que los que nos miren nos aplaudan y estén contentos. 

¿Y porqué digo esto? Ya he comentado que unos amigos han tenido un niño. Cuando lo veo le hago un cuchicuchi en la barbilla, él sonríe, yo me paso el rato diciendo que está grande y guapo y ya está. Con eso yo pienso que ya cumplo con las normas mínimas de civismo. Pues nada, que está el padre de la criatura insiste que insiste en que porqué no lo cojo en el regazo, que si le quiero dar el bibe, que si... Es que ya no me lo ofrece, estamos ya en el punto en que prácticamente me echa en cara que no lo haga. En esto los chicos son súpermachistas. Tienes ovarios, tienen que gustarte esas cosas. 

Yo sigo a lo mío, claro. No tengo el menor interés en darle el biberón ni me harán los ojos chiribitas por tenerlo en los brazos. Que cuando yo tenga hijos fliparé y os daré la lata con posts súpermaternales es muy posible... pero los míos es una cosa y los de los demás otra. 

Hoy tuve dos gatitas de seis semanas en mis brazos. Dos gatitas que iban a morir y que ya no, y las tres le hacemos un corte de manga al destino. Me gusta mucho hacer cortes de manga al destino. Lo mejor de todo es que mañana las tendré de nuevo en mi regazo. Es el tipo de cosa que sí me hace los ojos chiribitas.

Cuando era pequeña, en mi colegio, tenían la puñetera costumbre de hacernos ir de un lado a otro en fila pegados a la pared. Una vez tanto me pegué que me dí una leche con la caja del extintor. El niño que venía detrás me preguntó si me dolía y yo contesté inmediatamente que no, que no dolía nada. Era mentira, claro. Hoy en día sigo fingiendo que no duele. Después del golpetazo y el ay inicial finjo que ya todo está bien. Finjo regular, la verdad. 




lunes, 9 de diciembre de 2013

La sonrisa de A.

♪ Suena: I used to love her, de Guns n' roses



Estoy sentada en el banco del patio de la facultad. A mi lado dos alumnas discuten sobre si el caso clínico número 5 que nos puso la de Virología es fiebre amarilla o ébola. Yo voto por lo primero. Leo los mensajes del whatsapp, contesto a algunos y, cuando levanto la cabeza, veo a lo lejos a A.

A. es de los pocas personas con las que hablo en la facultad. Es un chico no muy alto, fuertote, con el pelo liso y negro como un indígena amazónico. Tiene los ojos tan oscuros como el pelo, un poco rasgados, e increíblemente dulces. Me gusta porque es bueno, educado y afable.

Va a pasar por cerca de mi banco pero no levanto la cabeza para saludarle. Si le saludo temo que se sienta obligado a venir a hablar conmigo, por cortesía, y no quiero entretenerle, mejor que vaya a dónde tenga que ir. Ya lo sé, es una tontería, pero soy así. Una vez se sentó a mi lado en un cambio de clase y yo le dije, pensando que iba a preguntar algo sobre una asignatura o a pedirme apuntes: ¿Qué querías? Y él contestó un poco cortado: No, nada, sólo venía a charlar. Así soy yo, que no se me había ocurrido que alguien viniera a hablar conmigo porque le apetecía. Pues A. sí. 

Y efectivamente. A. podía pasar de largo de mi banco pero no. Veo asomar sus zapatillas. 
-Hola,  ¿qué haces? 
-Nah, esperando para entrar en Eco -contesto- Oye, ¿para qué es la lista de la conserjería? ¿Un suicidio colectivo? 
-Nooo, para apuntarse a la cena de fin de Grado - y ríe.

Lo mejor de A. no son sus ojos, es su sonrisa. Una sonrisa que franquea todas las puertas, propia del buenazo que es. La sonrisa que me gustaría que tuviese mi hermano pequeño.

Edito: ¡al final era fiebre de Crimea Congo!

sábado, 7 de diciembre de 2013

Hay partidas que no importa perder



Ayer me estuve riendo un buen rato con esta tontería. Cuando nos enfadamos tendemos a enrabietarnos y patalear (que estamos en nuestro pleno derecho) y cabrearnos de una forma insana. Me gusta la mala leche con un poco de humor, que una vez pasado el calentón inicial nos tomemos la vida menos en serio, pensar "este es más tonto y no nace" y a otra cosa mariposa. Ojalá fuese capaz de cachondearme de las cosas que me hacen enfadar. A veces lo consigo, ojo, y hasta estoy aprendiendo a reírme de mí misma un poco.

Hoy me han vacilado a base de bien entre Z, su hermano y un amigo. Es increíble lo competitiva que soy y lo  mucho que me gusta ganar y que me pase la vida perdiendo en todo. En el Triviados había dos que me apalizaron vilmente durante semanas, los juegos de mesa de estrategia me odian, aunque me guste practicarlos no se me dan bien los deportes (salvo nadar)... y así con todo.

Estuvimos jugando a un juego que es pura imaginación. A ver, coño, que escribo relatos de amantes zombies, de dragones marcianos, de universitarios con triple personalidad, de fotógrafos de guerra y disparos letales... y ya no hablemos de las idas de olla que quiero pintar... Imaginación tengo, lo sé. Pues oye, de pena se me daba. Echaba la carta pensando "con esta jugada lo peto", y cuando ya estaba hecho me daba cuenta de la mierda de tirada que era. No gané, por supuesto, ninguna de las tres partidas, pero mira, nos reímos lo suyo.

La mano va a mejor, me he liberado de la férula y ya solo me queda una semana con la muñequera. Aún me duele pero espero pronto convertirme de nuevo en la matazombies que era y pegar tiros como una loca mientras le echo la culpa al mando cuando me maten y, como es habitual, pierda de nuevo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Lo haré

♪ Suena Hey there Delilah, de Plain White t's



A veces, caminando por la calle, encuentro tesoros que guardo en el bolsillo del abrigo. La tapa de un bic azul celeste, una horquilla plateada, o simplemente un botón que me parezca bonito. 

Hoy encontré esto: 



Un clip con forma de corazón y un papelito que alguien cogió de uno de esos anuncios que tapizan las farolas y otras superficies. Pero este no anunciaba el alquiler de un piso ni la venta de una moto. "Lo haré", decía. ¿Qué díría el anuncio? ¿Harás lo que realmente te gusta? ¿Te desesperezarás como un gato cada mañana? ¿Intentarás hacer reír a esa persona a quién tanto quieres? Se admiten apuestas.

Supongo que cada uno puede imaginar lo que quiera. Y hacerlo, claro.