viernes, 30 de mayo de 2014

Yo qué sé...

Bueno... primero contaros que la penosa entrevista que hice y de la que os hablaba el anterior post ha fructificado, no me explico cómo, en que me han cogido y pasaré el próximo otoño e invierno gran parte de mi tiempo allí. Con mucho gusto por mi parte, todo sea dicho. Me hizo muy feliz. Espero que todo vaya bien. Esta noche pasada soñé que todo había sido un error, que realmente no me habían seleccionado a mí sino a otra con un nombre parecido. Espero también asimilarlo de una vez y dejar de soñar tonterías.

Un día entré por casualidad en una tienda y, al hacer una compra, como era el día de la inauguración, me regalaron este cuaderno:



La semana pasada fue muy mala, por circunstancias personales que no merece la pena relatar. Me superó y no pude con ello, me hundí. Escribí en este cuaderno tres o cuatro páginas. Ayer los releí y ví tanta negrura y tanta energía negativa que hoy arranqué las hojas escritas y decidí usar el cuaderno para algo positivo.

Lo estoy usando para hacer pequeños dibujos. Mi gato enroscado durmiendo, mi estuche con sus tripas de rotuladores fosforito y bics diversos, una copia chunga de alguna ilustración que veo y me gusta. No me he atrevido a poner fotos de ellos, son reguleros, pero me gusta mucho hacerlos. Me relaja y lo disfruto. No sé qué haré con las hojas que arranqué. Me gustaría quemarlas. Ya veré.

Me voy a dormir. Me gustaría soñar con que viajo a la Patagonia y veo ballenas australes y pumas y flamencos y albatros.



miércoles, 21 de mayo de 2014

Caerán meteoritos y yo seguiré aquí


Tuve una entrevista ayer y constaté que no sé hacer la pelota y la que me entrevistaba también lo constató y por eso en vez de en su laboratorio seguramente me pasaré el otoño en el de otra compañera suya que debe ser a la que le pasa los pringados que no sabemos hacer la pelota. 

Me preguntó si quería trabajar allí por hacerlo en Microbiología o por trabajar con ella. Le dije que a ella no la conocía, que me interesaban las dos líneas de investigación con las que estaban trabajando el grupo.

Estuve por añadir "pero pareces muy agradable" (que no es ser pelota porque era verdad), pero ya me callé porque no sé cuando tengo que poner el modo "halago" on pero sí cuando ya no tiene arreglo.

Por lo demás, salvo mi gran amigo Dolor de Cabeza y su colega Acúfenos, todo sigue adelante. Tropiezas o te empujan al suelo. Te haces daño. Lloras. Y al final solo queda seguir peleando por lo que quieres. No queda otra.

Hoy pinté de nuevo. Salió una caca de la tía Paca pero que pintase es buena señal.

El sábado por la noche quiero ver la lluvia de meteoritos. Espero que el cielo deje de estar nublado un cachito esa madrugada. 







jueves, 8 de mayo de 2014

Que le den al título

Yo estaba muy bien. Con ganas de hacer mil cosas. Y de planear mil más. Y con energía para estas semanas un poco duras que se acercan... pero todo eso ya se ha ido. Se ha esfumado en un chasquear de dedos.

Ahora quedo yo y mis migajas. Intento recomponerme y no me sale, voy perdiendo los trozos por aquí y por allá. Me enfado. Lloro. Pataleo. Me entran ganas de pillar a alguien por banda y contarle, pero borro lo escrito y me lo guardo.

"Cállate. No le interesa a nadie.", me digo.

Me merecía que las cosas saliesen bien. Me merecía no volver a pasar por eso. Me merecía de una maldita vez tener un poco de paz. Me merecía descansar un poco, por fin.