domingo, 27 de julio de 2014

Ya se va Julio

Se va y como que no me ha cundido mucho. La mitad me la pasé estudiando como una gilipollas y la otra mitad enrabietándome primero e intentando aceptar después que los resultados no fueron tan buenos como debían haber sido. No pasa nada. Seguimos palante. Aunque sea a tropezones y a paso de tortuga. 

He ido a la peluquería. Si me lees de vez en cuando sabrás que lo mío con las peluqueras es una relación amor-odio tirando más a lo segundo. Bueno, pues he ido a una nueva, le he dicho lo que quería que hiciese y lo ha hecho. Por ahora vamos bien. Como defecto le pondría que habla mucho, y yo como que prefiero estar a mis asuntos. 

Me contó que tuvo un chico gay de ayudante y que le dió mucho caché entre las clientas. Parece ser las señoras menean la cabeza ante algo que se sale de la norma pero luego piden que las atienda Joe, que es como se llamaba el chico en cuestión. También me contó,  mientras yo jugueteaba con la cartera a ver si me cobraba de una vez, que antes le caían bien los gays pero que ahora le parecen unos guarros y unos viciosos. Que si tríos, que si intercambios de pareja. "Bueno, habrá de todo", "Cada uno que haga lo que quiera con su vida", decía yo, pero ella seguía "Que no, que les cojí manía, y él venga a contarme todo lo que hacían su pareja y él". 

Creo que se trata de aceptar que hombres y mujeres somos diferentes en lo que a sexo se refiere. Si bien el cruising, por ejemplo, es algo más o menos común en el mundo gay,  entre lesbianas no es algo habitual. No se trata de que las mujeres seamos más recatadas sino que los hombres, en mi opinión, se dejan llevar más por los impulsos. ¿Y qué más da que una persona quiera tener una pareja liberal y tú no? ¿Qué más da que seamos distintos? Creo que cuando te cuesta aceptar la vida que otros deciden vivir es que no estás muy seguro de la tuya. 

Hemos comprado una tele. Ya somos personas que pueden ver programas de decoración (si me despisto puedo estar dos horas viéndolos), el Sálvame (con esto no paso de dos minutos) y todas esas cosas, pero lo que más hacemos es que las series que antes veíamos en el monitor del PC ahora está en 40 pulgadas. 

Es posible que iniciemos una aventura friki con unos conocidos. Comprar una máquina para imprimir camisetas, vinilos, etc y lanzarse a diseñar. Me gusta mucho la idea. Probablemente no saquemos ni un duro pero empezar un proyecto siempre me motiva. 

Ahora estoy haciendo un curso de inglés pero me gustaría hacer uno sobre iniciación al diseño de páginas web y diseño gráfico. Todo se andará. No sé de dónde sacaré el tiempo, pero lo haré. 

En fin... Agosto correrá como el año pasado. En una cascada rabiosa y al mismo tiempo uniforme, haciendo prácticas a 60 km de mi casa, y buscando empleo compatible. 

El tiempo pasa demasiado rápido. Me gustaría que pasara más despacio. Que me diese tiempo a digerirlo todo con calma. 

domingo, 20 de julio de 2014

Creo que por eso me gustan los perros grandes, agua en el desierto

Nos ha durado la ola de calor dos días y ahora está lloviendo y hasta hace frío. Sé que hace frío porque como la familia tenía la idea de comer en el exterior hoy, pues se ha comido fuera, faltaría más, y ya podía aparecer un tornado o, porqué no, una tormenta de nieve, que allí se iban a quedar todos más clavaos que una estaca. Si se programa comer fuera, se come fuera, cagoentó.

Huelo a perro y aún siento en los dedos el tacto del pelo del pastor alemán con el que he estado jugando. Me he teletransportado automaticamente a mi niñez. Los tres pastores alemanes que tenían mis padres. Creo que son uno de los escasos recuerdos bonitos de esa época. Creo que por eso me gustan tanto los perros grandes. 

Me he tumbado en el suelo junto a él y le he estado masajeando las patazas que se gasta. Las almohadillas no son suaves como las de los gatos, sino muy rudas. Me miraba confiado, recostado, con sus ojos de caramelo.

Un día mi troupe se hará más grande, tendré dos perros. Dos perros que no quiera nadie, seguramente viejos, o enfermos, o tuertos o cojos o simplemente feos. Dos perros como yo. Creo que seré inmensamente feliz descansando con la cabeza en su costado. 

martes, 15 de julio de 2014

No me veo

En medio de esta noche especialmente oscura, yo descargo la aplicación de blogger y escribo ésto en mi móvil. Es la 1:31 y debería estar durmiendo, pero prefiero crear un sumidero de pensamientos y emociones y empezar un post.
Algunas cosas no están saliendo bien. Me preguntaba no hace mucho qué demonios sería lo que la vida me regalara sin cobrármelo con intereses. Algo que llegara a mí sin tener que sufrir y luchar por él como si no me correspondiera, como si no llevase mi nombre, como si no me perteneciese. Algo maravilloso que llegue por sorpresa, por simple golpe de suerte.
Todos deberíamos tener algo así en nuestra vida.
Es, como decía, una noche especialmente oscura. Me paro a pensar y no debería. Debería dormir. Es ya la 1:49.
Soy como un niño haciendo un castillo de arena. Viene un ola y lo destroza. El niño empieza a construir otra vez.
La 1:51.
La 1:54.
Las 2:00.