lunes, 27 de octubre de 2014

De chispazos y destellos

A veces me imaginaba, sin yo pretenderlo, caminando por la acera, a punto de llegar a casa y, sin saberlo, a punto de verte. Hoy llevaba puesta la parka nueva, tan bonita, el bolso con la correa demasiado larga, golpeteando la cadera, la mirada al suelo, como siempre, y el pelo, por una vez, bien peinado. Durante dos segundos me ví llegando a la cancela del minijardín y viéndote allí esperando, tan inconfundible, con esos ojos hechos de océano y el pelo desordenado. Te ví tan bello como siempre pero esta vez no me sorprendí, no sonreí, no te abracé. No fue algo que planeara, ni siquiera estaba pensando en ti,  simplemente mi cerebro proyectó una imagen sin venir a cuento, como un trocito de peli que ves mientras haces zapping. Me quedé un poco triste por la ausencia de abrazo. Cuánto ha cambiado todo, ¿no crees? No hemos perdido nada, seguimos con nuestras vidas, como si no nos hubiéramos conocido, pero aún así... qué pena haber perdido la emoción al verte, mis brazos en tus hombros, esa felicidad sencilla y transparente de esa ensoñación que me asaltaba a veces. Me pregunto qué tal os irá, si estás feliz, si estás sano, si habrá cambios o no. ¿Sabes? Hoy decidí por fin qué me tatuaré cuando, tras tanta lucha, acabe la carrera en julio. Llegó a mí claro y cristalino. Será en el costado, un gato caminando hacia mi corazón. Será de líneas sencillas, con un trazo rápido e imperfecto, como yo.  Tendrá zonas de color, como si estuviese manchado con acuarelas, y quizás algunos pequeños puntos que simularán estrellas. Cuando lo dibuje sé que me acordaré de ti y que me gustaría enseñártelo. Lástima que ya no nos abracemos ni en mi imaginación. 

domingo, 19 de octubre de 2014

Entrando en la fase oscura en 3, 2, 1...

Este fin de semana he tenido que ir al laboratorio por las mañanas junto con el chico que me enseña ( y me padece). Me gusta lo de abrir la puerta y desactivar la alarma, anotar en el libro de entradas nombre y hora y caminar por los pasillos desiertos hasta nuestro laboratorio. 

Hemos escuchado música mientras trabajábamos. H. ha cantado y también me ha asustado con un estornudo. Ayer estábamos hablando de que hoy también tendríamos que ir, el único par de pringados que estaría allí un domingo por la mañana. Yo estaba muy concentrada intentando no dejarme el flequillo en la llama cuando H me pregunta "¿Vas a ser buena mañana?". Yo, ojiplática, pensando mal, porque tengo la mente de un viejo verde y siempre pienso mal, "¿Cómo dices?". "Que si va a ser buena la semana". No es español y a veces usa expresiones raras, se refería al clima. Nos reímos un rato cuando le expliqué. 

Pienso mucho en lo mal que lo pasé durante el verano en las prácticas y cómo todo está invertido ahora. H. es amable y generoso, y tiene una paciencia infinita el pobre. En verano contaba los días para largarme, aquí me da pena que el experimento esté saliendo bien porque acabaremos antes de lo esperado y yo ya no tendré que ir. ¿Existirá algún tipo de compensación cósmica? 

Ayer por la tarde fuí a dejar a mis dos gatitas acogidas en otra casa de acogida, yo me quedo con los dos negritos intratables que cada vez son un poco más mimosetes. No lloré hasta hoy, que me cogió desprevenida aquí, delante del portátil. Lloraba un poco por todo. Me gusta el otoño pero siempre en estas fechas me da un bajón. 

Estoy leyendo "La habitación vacía", de Emily White. Un libro del 2011 que incomprensiblemente ya está descatalogado a pesar de haber sido bestseller, costó encontrarlo. Habla sobre la soledad, la sensación de no formar parte de nada. 

En el libro se propone un ejercicio. Dibuja un punto en un papel, ese eres tú. Luego haz un círculo amplio a su alrededor y coloca las personas que se te vayan ocurriendo según su cercanía a ti afectivamente. Yo dibujé esto:


La de la izquierda soy yo, el otro es Z. Después me planteé dónde poner a gente de la facultad, a las personas con las que quedo... y todos estaban fuera del círculo. Ni siquiera se me pasó por la cabeza ningún familiar, ni mis padres. Ese es mi círculo. Después le hice puse pelitos en lo alto, por lo de poner un poco de humor. 

¿Cuántos puntos tendría tu círculo? Al contrario de lo que le pasa a la escritora, yo no soy infeliz porque mi círculo tenga tan pocos puntos. Me gusta así.

No me hagas mucho caso hoy. A veces le escribo a los puntos que debería haber y no existen.

martes, 14 de octubre de 2014

Mapas


El otro día ordenando un armario me encontré con una caja. Es LA CAJA. Ya he comentado otras veces que no soporto acumular cosas y que son pocas las que guardo a modo de recuerdo. En la caja están las que se han salvado. Me he quedado mirándolas y casi todas están relacionadas con Z, mi compañero. Cartas que nos escribimos (sí, de las de papel y tinta), una fotocopia de la página del libro del instituto donde leí por primera vez mi poema favorito y mapas. Mapas de las ciudades que hemos visitado (sí, mapas de esos de quedarte en una esquina orientándolo hacia un lado y hacia otro con cara de panoli).

Mi desapego imparable ha dado un golpe de estado y casi me convence de tirar los mapas. Por ahora se han salvado. Es curioso que no sea tan desprendida con las emociones y los sentimientos, que permanecen y permanecen.

Me he preguntado porqué todas las cosas estaban relacionadas con él y me he contestado que porque fue cuando empecé a ser feliz. Es lo que nos pasa a los que tuvimos una infancia y adolescencia de mierda, que llega alguien que te ilumina el alma y se queda anclado para siempre en el mismo lugar que tu poema favorito.

He roto un tubo de cultivo en el laboratorio, también me he liado para restarle 16 a 80 (son 64, ya), utilicé tubos de centrífuga cuando deberían ser tubos de ensayo pero H. sólo me riñó cuando usé acetona sin guantes. Porque es irritante para la piel. Yo creo que habría que santificarlo o algo.




jueves, 2 de octubre de 2014

Nitzschia is coming

Z. me dejó hace unas semanas un post-it en el váter. No decía "Te quiero" ni "Eres la luz de mi vida" sino "Baja la tapa". Yo le dibujé a él encima, meando con un chorro apuntando a Cuenca y la frase "Intenta acertar dentro". Hoy ha puesto de nuevo otro post-it "Baja la tapa". Esta vez he dibujado un gato enseñando el culo. Me gusta mucho dibujar el culo de los gatos con un asterisco. Bueno, valdría para el culo de cualquier animal, ¿no?

He empezado en otro laboratorio, para hacer el Trabajo Fin de Grado. También me gusta escribir eso con mayúscula en cada palabra. O TFG. Queda bien. Me enseña H., que es un chico portugués de ojos cristalinos. Ya sé que es muy típico lo de ojos cristalinos pero es que lo son. Una mezcla entre azul y gris, muy claros. 

No puedo evitar compararlo con la mala persona que me tocó de compañera en las prácticas de Agosto. Le observo aún a distancia, con miedo de que me vuelva a pasar que alguien se destape como un cabrón y me coja con la guardia baja. Pero no parece ese tipo de persona. Parece bastante cristalino también por dentro. Con la luz rebotando en los cristales verdes de sus gafas de sol mientras lía un cigarro.

Trabajo con un microalga que se llama Nitzschia, no es lo que había pensado en un primer momento pero ha resultado más interesante de lo que esperaba. Me ha parecido muy curioso el nombre y que esté relacionado con el filósofo que abrazaba caballos maltratados cuando empezó a volverse loco. 

Está siendo una semana dura. Creo que los próximos dos meses serán así. Muchas cosas que hacer, muchas cosas que estudiar y poco tiempo para tirarse en el sofá rodeada de gatos y viendo una peli. No pasa nada. Sólo son dos meses. Aguantaremos el temporal. Este también.