martes, 30 de diciembre de 2014

Nothing else matters

R., el hermano de Z, toca la guitarra. Cuando nos vemos me pone vídeos de Satriani y otros guitarristas que le gustan y contesta todas mis preguntas mientras improvisa con su guitarra eléctrica. A menudo se ofrece a enseñarme alguna cosa porque me ve interés pero yo le digo que no, que más adelante, que ya veremos. Realmente es porque una vez me enseñó unos acordes de una canción y me pareció súpercomplicado, me sentí muy torpe. El otro día salió a tomar algo con un amigo y mientras le cogí la acústica. Me puse a buscar en youtube clases para principiantes y estuve aprendiendo los primeros acordes de Nothing else matters. Me emocioné toda porque hacía mucho tiempo que no tocaba un instrumento y siempre me pareció mágico el hecho de crear música. Tanto que estuve a punto de grabar mis patéticos primeros pasos con la guitarra pero finalmente decidí esperar a tener algo decente.

Me sentó muy bien. Hubo un momento en que estaba recostada, con los ojos cerrados, concentrada en que cada dedo tocara la cuerda adecuada, repitiendo los acordes una y otra vez. Sólo percibía el sonido y el roce de las cuerdas en mis dedos. Era tremendamente sanador y relajante. 

R. me dejará su otra guitarra eléctrica para que siga practicando en mi casa (no quise tocarle lo que había aprendido hasta que salga bien del todo) y eso haré cuando pasen los exámenes. Me hace mucha ilusión, quiero aprender Hey there Delilah. Realmente siempre quise tocar el violonchelo pero quizás mejor empezar por algo más asequible. Lo que no sé es de dónde sacaré el tiempo para las veintemil cosas que quiero hacer, sin contar esa, pero bueno, eso es otra historia.

Me encuentro mejor que la última vez que escribí aquí. Estoy pues emergiendo de las profundidades one more time y eso es lo que importa. 

Estoy preparando unos dibujos de los míticos hombres forzudos del circo, con bigote y mono de rayas, levantando con ligereza una barra de pesas. Son para hacer marcapáginas para vender en un mercadillo solidario. No sé quién demonios comprará marcapáginas ahora que se lee tanto en tablets y ebooks pero yo a lo mío. Se me ocurrió porque es una forma de seguir dibujando pero motivada además por una finalidad práctica. Cuando los acabe pondré foto aquí, aunque me muera de vergüenza. Quizás por fin las acuarelas empiecen a respetarme un poco... o quizás sigan como hasta ahora. Veremos.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Allí dónde no hay nada

Preciosa ilustración de Óscar Giménez que plagiaré algún día como ser vil y despreciable que soy.
Me gusta la temática espacial, me atraen mucho las imágenes de estrellas, planetas, galaxias y también de astronautas y naves espaciales. Tengo una sudadera muy loca de Saturno con astronautas colgados de sus anillos. Lástima que me queda un poco pequeña porque la ví en una web asiática y para ellos la talla única es como aquí la S, más o menos.  Es como esta:


Tuve una especie de colapso. Me fuí apagando poco a poco los días anteriores y el lunes me lo pasé en cama, llorando y durmiendo, durmiendo y llorando. Para más inri coincidió que ese día tuve que llevar a esterilizar a mis dos gatos acogidos, y se estresan mucho en el transportin y yo con ellos. Nos pasamos el día tirados en cama, ellos recuperándose de la anestesia y yo intentando mantenerme a flote, o por lo menos no hundirme más.

Es un poco como estar dentro de un traje de astronauta flotando lentamente, cuando has perdido tu nave espacial. Desde afuera nadie sabe qué demonios pasa dentro, no pueden comunicarse contigo y a ti te la pela bastante, lo único que te importa es llegar a algún sitio seguro donde puedas agarrarte y dejar de flotar en el vacío. 

Me pregunto qué piensa Z. cuando estoy mal. No debe ser fácil ser mi amigo, y supongo que mucho menos mi pareja. Creo que en estas ocasiones me ve así, aislada y a la deriva, pero sin saber qué hacer para ayudarme.

A veces me parece, de noche, en cama, con la luz apagada, que espera que le abrace, como todos los días antes de dormir. Me parece que es su forma de saber en qué profundidades estoy. Si le abrazo pueden considerarse aguas intermedias. Estos días casi no ha habido abrazos porque yo estoy demasiado ocupada reforzando el armazón que me permite estar en pie. Así que esas noches en las que yo me giro y me tapo con el nórdico la cabeza, y él se queda pensando un rato, echando de menos quizás ese abrazo del final del día dónde a veces le cuento cosas que se me ocurren y otras sólo me quedo dormida con una pierna sobre su cadera y mi brazo en su cintura, yo estoy pensando que me encantaría refugiarme en sus brazos porque allí puedo ser débil, y bajar la guardia, y dejar que otro me proteja y pensar que estoy a salvo de todo. Pero en días como los pasados, cuando bajo a esas profundidades abisales, tan frías y dónde no llega ni un atisbo de luz, cuando estoy ahí, no puedo dejar de reforzar ese armazón mío, no puedo dejarme caer, ni pretender que otro me proteja y me saque de dónde estoy, porque si lo hago, si intento refugiarme en sus brazos, lo más probable es que me desmorone luego con un simple soplido. 

Eso es algo que no sabes Z, que cuando estoy mal y me pego a mi lado de la cama y te giro la espalda, muchas veces pienso en ti y en tu abrazo y en cuánto os echo de menos a los dos, aquí, encerrada en mi traje espacial.

martes, 16 de diciembre de 2014

Así somos

Le digo a Z que se siente conmigo en el sofá. Vamos a hacer las listas de los regalos que nos daremos el primer día del año. Me gusta hacer los regalos ese día, como celebración del año que está empezando. A veces ponemos varios y que el otro elija un par y otras pedimos directamente. Una vez que tuvimos una bronca bestial me regaló a modo de reconciliación una especie de mopa eléctrica que va dando vueltas por el suelo recogiendo pelusas. No se la tiré a la cabeza porque estaba ocupada intentando recomponer mi cara de incredulidad ante la capacidad de lo absurdo para sorprenderme. Ahora entiendes la necesidad de que le haga una lista, ¿verdad?

A: Quiero el libro de Aury (un personaje muy especial de la trilogía de Kvothe). Espera que miro cómo se llama (cojo el móvil)... "La música del silencio" (él piensa en el suyo un momento)
Z: Pues yo ésto (apunta afanoso en el papel) No tiene por qué ser el día 1 de Enero, ¿eh?
A: Una tarde pintando miniaturas de Warhammer (leo)... ¿y eso? Pero eso lo podemos hacer cualquier día, tienes que pedir algo material, hombre (y no, no me enternezco porque pida hacer algo juntos, soy una chica dura, superdura, de diamante, o más bien grafeno)
Z: Es que tengo varias por pintar y tú pintas bien y eso me gustaría.
A: Vale, pues eso ya lo tienes, ahora pide algo que yo pueda comprar... Ah, ¡ya sé qué más quiero! (digo mientras apunto una nueva cosa en mi lista)
Z: A ver... (se acerca y lee) Hacer el viaje a Portugal en Febr...
A: ¡No!, espera, quitaquita (tacho lo que acabo de escribir) Eso más adelante, mejor pido una cosa que puedas darme el día 1 (a Z no le gusta viajar así que parece aliviado -y eso que no cogeríamos avión-) Venga, aún no has escrito nada material, escribe.
Z: ¡Ya sé! (lo dice como si hubiera tenido una idea brillante) Quiero uno de esos para sacar los spaguetti de la cacerola (a Z le encantan los spaguetti pero en mi opinión esto tiene más que ver con que sigue sin entender lo que es un regalo)
A: Ya lo compré, burro.
Z: Ah, es verdad. Pues un cuchillo grande de sierra para cortar el pan, que el que hay tiene el mango roto.
A: Eso son cosas para la casa no para ti, ¿quieres también un recogepelusas? Te voy a regalar una corbata como no digas algo decente ya, y te obligaré a ponerla (a Z le gustan los spaguetti pero odia las corbatas, las camisas y los trajes, y también las bodas)
Z: Es que no se me ocurre...
A: Anda di libros, que total siempre acabas pidiendo eso.
Z: Uno de Stanislav Lem entonc... 
A: ¡Hala! ¡Ya sé qué más quiero! ¡Viaje a Ceylan! (le interrumpo)
Z: ¿EH? ¿QUÉ? 
A: ¡Siii! (digo toda emocionada mientras lo escribo)
Z: ¿A Ceylan? (reparo en su cara aterrorizada y estupefacta)
A: Es un perfume, joder (soy muy de olores yo)
Z: Aaah... (se recuesta en el sofá, con la misma cara que cuando se está recuperando del mareo que le produce lo relacionado con la sangre, mientras yo me recuesto también pero muerta de risa) Es que ya decía yo, no vamos a Portugal y vamos a Ceylan, ¡a Ceylan!


jueves, 11 de diciembre de 2014

¿Aún estás ahí?

A Z no le gusta conducir, suelo hacerlo yo. Cuando hacemos viajes largos se lo endoso a él. Mala idea. El que conduce elige la música. Siempre hay música en nuestro coche. En este caso se venga torturándome con Death Metal. Sí, voces guturales, guitarras distorsionadas y toda la parafernalia.

Abisal: ¿Tenemos que escuchar la puta mierda ésta otra vez?
Z: Hombre, si lo dices así... Sí.

Y sonríe, el cabrón. Me gustaría ser inglesa para decir "fucking" a cada rato y tirar la fucking cinta por la ventana.

Hace años que me he ido distanciando de mis padres. Porque acepté  que nunca sería la que ellos querían que fuera. Porque no les perdonaré que quisieran que dejara a Z, la cosa más bonita que me ha dado la vida, debido a que él tampoco era lo que ellos querían que fuese. Por muchas cosas pero se resume en eso. Es un distanciamiento extraño. Los quiero y sé que me quieren, comemos juntos de vez en cuando y hablamos por teléfono pero... bueno... quizás ellos tampoco sean lo que a mí me gustaría que fuesen.

Tuvimos que hacer una obra en casa y mi padre estuvo por aquí (no suele venir), incapaz de no meter las naricillas y de paso aprovechó para decirme lo que tenía que hacer, por si no lo supiera ya. Blablablá, su echar en cara de siempre, su no estás a la altura, sus deberías. Mientras él miraba los avances de la obra yo me senté en el sofá con la cabeza entre las manos. Finalmente me levanté y lo guié hacia la puerta.

Estoy tan cansada, tan pero tan cansada... que tengo miedo de estar enfermando de nuevo y dentro de unos meses estar de antidepresivos hasta las cejas. Hace ocho años de eso, pensé que lo había dejado para siempre atrás.

Hoy me llamó y me dijo que ayer me notó rara. Le dije que no me encontraba bien. Como no sabía que decir me preguntó si creía que acabaría la carrera este año. No era lo que necesitaba oír, la verdad.

Pongo música porque quiero que todo lo demás se calle.


Prácticas. Hacer la memoria de las otras prácticas. Hablar con el de la asesoría. Ir a recoger aquel cheque. Estudiar. Actualizar con el nuevo caso el blog de la protectora. Entregar ese trabajo. Registrar mis relatos antes de que se publique en Amazon la antología en la que participo. Contestar a los mensajes  que preguntan por el gato que unos desgraciados quemaron. Seminarios. Enviar cuestionarios de preseguimiento. Estudiar más.  Escribir a la agente literaria que nos hará el prólogo. El carpintero de la obra. Comprar arena para los gatos. Y mil cosas más.

Pero lo peor no es todo eso, toda esa premura, ese avasallamiento de pensamientos bombardeándome. Seguro que cualquiera que me lea tiene tantas o más cosas pendientes. Es la tristeza. El cansancio. El callejón sin salida. El asqueroso hastío que se me pega como un chicle a la suela del zapato.

Escucho a Michael Jackson cuando cantaba en los Jackson 5 y parecía un niño simpático y alegre aunque su padre les pegara a todos con el cinturón. 


Me gustaría sentarme en el sofá con la cabeza entre las manos y sacarlo todo poco a poco. Tirar de un hilo hasta deshacer por completo el ovillo. No quiero sombras, quiero colores de nuevo.



 Me encanta esto, no sé quién es el autor, disculpas por no citarle.


lunes, 1 de diciembre de 2014

De espaldas al mundo

Llevo todo el día dándole vueltas al coco. Y venga. Y dale. Y vuelta. He abierto blogger y para que se calle un poco y me deje escribir tranquila he abierto también el Spotify a toda mecha.

Mi perfeccionismo absurdo está superorgulloso de mí. Tras mucho pensar cómo podría ordenar mis canciones, salvo las de mis grupos favoritos que van a parte, he terminado creando una lista por cada década y allí las tengo todas ordenaditas, según año de publicación. Me ha llevado un montón de tiempo colocarlas todas. Ahora estoy escuchando la de los 50 (me encanta el doo wop).

Me gustaría darle un lavado de cara al blog. A los dos. También tengo pensado varias cosas para el de la protectora. Si pudiera también me daría un lavado de cara a mí misma. Como siempre no me da tiempo a nada. He pasado de la fase del no parar e intentar hacer todo lo pendiente a pasar toda la puñetera tarde de hoy tirada en cama. Estoy cansada. El cuerpo y la mente sólo me piden descansar descansar y descansar. Lo malo es que también me pide estar sola, no hablar con nadie, darle la espalda al mundo y mandar a todos a tomar por culo. Me asquea todo.

Menos mal que suena "Stay", cantada por Maurice Williams y me hace abortar ese párrafo tan decadente. Si no estuviera Z aquí al lado me pondría a bailar por la habitación mientras los gatos me miran con esa cara suya de "se le fue del todo la pinza".

Lo que decía. Quiero hacer dos apartados en este blog con dos cosas que me gustan mucho. Viajes o experiencias y arte en general. Así que crearé dos imágenes en la barra lateral desde dónde se accederá a esos posts. Los de arte voy a "reeditarlos". Los que tengan textos van a llevar una grabación mía dónde recitaré el texto a mi manera. Es algo que me gusta hacer, y más si son textos que me gustan.

Tengo ideas. Siempre tengo ideas en la cabeza, burbujeando y diciéndome "corre, corre" y haz esto o haz lo otro. Es muy cansado ser yo, de verdad.

Le he hecho un letrerito a mi padre para su moto antigua. Tiene un cacharrito delante dónde debe poner el nombre del propietario. He cogido papel viejuno y he imitado la recargada letra antigua. Se notaba que era alguien imitando esa letra pero ha quedado muy chulo.

(Ahora está sonando I love how you, de The París Sisters, también preciosa)

La web de camisetas está en marcha, tenemos que mejorar en los diseños, pero poco a poco lo haremos mejor. Después me centraré en la mía. Sí, en la mía. Llevo años con la creatividad atada con un candado y ya es hora de romperlo. Cuando la tenga preparada os la enseñaré. Lo del diseño de camisetas es sólo una parte. Ah, y van a publicar un relato mío en una antología de relatos breves que los del foro de literatura estamos haciendo. Quizás me lance a diseñar la portada. Muy pronto en Amazon por un precio irisorio. Los que escribimos sólo buscamos sacar lo que llevamos dentro y que nos lean.

Tengo que conseguir remontar. Tengo que centrarme de nuevo e ir derecha a mi objetivo. No puedo fallar ahora. Tengo que conseguir levantarme.