miércoles, 27 de mayo de 2015

Si no escribo muero un poco

Sigo viva. Un poco zarandeada, despeinada y magullada pero viva al fin y al cabo. Y a veces hasta sonrío. Algunas de las cosas que han pasado estos días:

 -En la lucha con mis ataques de ansiedad voy 1-1. No conseguí presentarme al primer examen pero sí al segundo. Taquicardias, mareos, miedo atroz, ganas de echar a correr y una cosa muy loca que se llama despersonalización. Los vencí.

 -A raíz de conseguir el empate me puse de subidón y estoy estudiando mucho para el siguiente examen y alcanzar el 2-1.

 -Le he dicho a mi psicólogo: "...porque sois medio científicos..." y él ha abierto mucho los ojos y se ha reído mientras me preguntaba "¿Medio?"Lo he intentado arreglar luego pero no sé si ha colado. A veces se me olvida que no sólo somos científicos los que estudiamos Bioquímica o Virología.
 
-Tengo una gatita acogida que me trae un ratoncillo de juguete viejo y feo para que se lo lance una y otra vez. La estoy entrenando para unas olimpiadas ficticias.

 -Se ha publicado un relato mío en una antología y estoy toda orgullosa. (Uno más y lo dejo, a la venta en Amazon).

 -Tengo que hacer una serie de diseños para camisetas para una protectora de animales. Tengo muchas ideas que quieren escaparse como rayos de luz entre las rendijas de la caja donde están encerradas. Pronto sacaré un rato al día para ellas. Espero.

 -Mañana toca ir al fisioterapeuta a que me recomponga un poco. Conozco una chica que iba al fisioterapeuta cuando se sentía sola para sentir el contacto con otra persona. No soy yo, yo voy porque alguno de los nervios que unen mi espalda con mi pierna izquierda está un poco pallá.

 -He decidido que este verano iré a una playa nudista. Bueno, he decidido que haré varias cosas que darán para otra lista.

jueves, 14 de mayo de 2015

Herido grave en un accidente casero

Abisal: Te quiero
Z: Lo sé.
Abisal: Te quiero porque no me queda más remedio.  
Abisal: Eres la persona más genial que conozco.
Abisal: Pero si conozco a alguien más genial que tú pasaré de ti. 
Abisal: Que lo sepas.
Z: Acepto el reto. Dudo que exista. 

Declaraciones de amor whatsapeando con Z. Seguro de sí mismo, como ves. 


♫ Suena Ojalá, de Silvio Rodríguez. Algún día averiguaré cuántas veces seguidas puedo escuchar esta canción sin morir de un disparo de Nievi.



Se me cayó el móvil dos veces seguidas y en la segunda debió pensar "Lo nuestro se acaba aquí", y se rompió la pantalla con esmero. Creo que si lo tiro contra la pared y luego bailo encima no queda peor. Estuve el fin de semana incomunicada y fue raro. En el de repuesto no puedo instalar ni el administrador de páginas de Facebook, ni Twitter ni mirar el correo, ni jugar al Candy Crush ni nada porque va de puta pena y la mitad del tiempo ni me reconoce la tarjeta. Me está grabando a fuego el no volver a andar con el mío sin funda protectora nunca jamás de los jamases.

Tengo para la semana dos exámenes. Hoy debería haber estudiado. Pero me la he estado rascando. Muy mucho. Debería sentirme superculpable pero no. Cuando la mente pide descanso toca descanso.

Me acabo de acordar que no limpié el horno. Uy, qué mal. Qué pena. Qué todo. Mañana. Quizás. 

La gata que tengo en acogida duerme conmigo siestas de las que me despierto como recién salida de un coma profundo y con la espalda sudada. Lo de despertarse de la siesta como quién despierta del coma es habitual todo el año, y lo tengo asimilado, pero lo de estar sudada mañana, tarde y noche no (y sí, me lavo entre medias, sí) Por si aún no lo sabéis odio el calor. Un poco de solecito está bien pero el calor es el horror. Tensión por los suelos. Mareíto y cansancio. Muerte. Destrucción.

Quiero oír la lluvia golpear los cristales. Hace unos días llovió un rato bastante fuerte. Era genial. Le dije a Z que me encantaría ir al jardín y sentir la lluvia hasta empaparme por completo. Me dijo que porque no lo hacía. Le contesté que porque aún era de día, los vecinos me verían y sabrían que estoy tan loca como creen. Él dijo sin levantar la vista de la pantalla del ordenador: "¿Y qué?" Al final la lluvia pasó y la oportunidad se fue con ella. Pero la próxima vez que llueva lo haré, me lo he prometido. 

Tiene razón, estoy loca, ¿y qué?