viernes, 12 de junio de 2015

Corazón de sandía

El otro día mi corazón hizo craj. Siento empezar el post con una frase tan melodramática pero así fue. Cada corazón hace un ruído diferente al dañarse, según la persona a la que pertenezca. Algunos suenan como una lluvia de cristales. Otros dejan oír un golpe seco, como un saco de boxeo al recibir un gancho de izquierda. Creo haber leído en alguna parte que también los hay que emiten un sonido metálico, de hierros estrujados, y alguien me contó que los hay que estallan, como un globo que recibe un pinchazo. El mío hace craj, como un trozo de sandía cuando tiras y lo separas del resto de la pulpa. Sí, supongo que mi corazón parece duro por fuera pero por dentro no es más que una esponjosa masa roja. Me pregunto si tendrá pepitas. 

No te preocupes. No es grave. Recordó una vez más que no es bueno ir a meter la nariz en lodazales pasados y ya está sonriendo otra vez. Como quiera que sonrían las sandías.